
La incorporación de terapias biológicas, fundamentalmente a base de antiTNFalfa, es uno de los mayores avances terapéuticos en la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), según se ha puesto de manifiesto expertos durante el XVII Symposium sobre tratamiento actual de las enfermedades digestivas celebrado en Madrid.
Los tratamientos biológicos han conseguido "un mejor y mayor control de los síntomas de la EII y esto hace que mejore de una forma significativa la calidad de vida de los pacientes", advirtió el jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, el doctor Manuel Díaz-Rubio.
"Se evita así que estas personas tengan que acudir de forma continua al médico, pasar largos periodos en su domicilio o en un hospital, sin trastornar excesivamente su vida cotidiana y la de su familia", añadió. Se está intentando que los tratamientos para este tipo de enfermedades crónicas influyan lo menos posible en la vida de los afectados.
Durante el encuentro, explicaron que la mejora en los tratamientos actuales pasa porque sean eficaces en todos los pacientes, que eviten la aparición de los brotes de una forma prolongada y que no pierdan eficacia a lo largo del tiempo. Además, "estos tratamientos tienen que mejorar sus perfiles de seguridad para que puedan ser utilizados de forma combinada con otros fármacos en la EII", señaló.
Sobre la falta de adherencia a los tratamientos, el médico adjunto del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Clínico San Carlos, el doctor Carlos Taxonera, afirmó que es "fundamental para alcanzar el éxito terapéutico" conseguir una buena cumplimentación del tratamiento."La necesidad de varias tomas es un factor que puede influir de forma negativa, por lo que lograr la administración en una sola toma diaria podría mejorar la adherencia y conseguir un mejor control de la enfermedad. El tratamiento ideal sería en monoterapia, por vía oral, en una sola toma diaria, sin apenas efectos secundarios, sin interacciones con otros tratamientos y que no perdiera eficacia con el tiempo", añadió.
"Todo el conocimiento acumulado en los últimos años ha hecho que se descubran multitud de posibles dianas terapéuticas que permitirían desarrollar tratamientos médicos más específicos. Con ellos conseguiremos un mejor control de la enfermedad y cambiar la historia natural de las patologías intestinales", señala Taxonera. En cuanto al futuro, la mejor clasificación de la EII "hará que se diseñen tratamientos más específicos en función de las características propias de cada enfermo, con lo que caminamos hacia una individualización para cada paciente, mejorando la eficacia de los fármacos y minimizando los efectos secundarios", concluye Díaz-Rubio.