Salut i Força

Primer periódico de divulgación sanitaria independiente de las Islas Baleares

Investigan las consecuencias de la nutrición intravenosa en los niños

Investigan las consecuencias de la nutrición intravenosa en los niños
Europa Press

El pedíatra del hospital de Cruces, Iñaki Irastorza, presentó en la UPV/EHU una tesis que investiga por primera vez las consecuencias a largo plazo de la nutrición intravenosa en la salud de los niños, según informó la propia universidad.

Irastorza analizó durante 15 años el tratamiento de los problemas intestinales graves en niños en el hospital Great Ormond Street de Londres. Una vez concluida la investigación, recopiló las datos en la tesis ahora presentada 'Nutrición parenteral domiciliaria en la edad pediátrica: factores pronósticos a largo plazo'.

Hasta ahora no se conocía ningún trabajo que evaluara a largo plazo y de forma generalizada la salud de los niños alimentados por vía intravenosa en su propia casa. Sí había, por ejemplo, artículos que hacían mención concreta de un niño que había recibido dicho tratamiento y había sufrido un tromboembolismo pulmonar, pero no había constancia de ningún trabajo que investigase la relación entre el tratamiento y esta enfermedad.

Algunos niños tienen que alimentarse por vía intravenosa debido a que tienen problemas intestinales que obstaculizan la digestión. Estos problemas se pueden deber a que los niños hayan sufrido una operación por una malformación congénita y tener por ello un intestino demasiado pequeño (el caso más común), que el intestino sea incapaz de absorber alimentos o que el intestino se mueva inadecuadamente durante la digestión.

Irastorza investigó a 64 niños que, debido a uno de estos tres problemas, estaban siendo alimentados en casa por vía intravenosa. El 39 por ciento de ellos desarrolló tromboembolismo pulmonar, confirmando que sí existe relación entre este problema y el tratamiento.

Asimismo, el pediatra confirmó también que la warfarina y los anticoagulantes en general son efectivos para evitar la muerte súbita derivada del tromboembolismo. A los 64 niños se les realizaron pruebas para detectar el tromboembolismo al comienzo de la investigación, y los que dieron positivo fueron sometidos a un tratamiento a base de warfarina; ninguno de estos niños bajo tratamiento sufrió muerte súbita. Sin embargo, el 13 por ciento de los niños que no recibieron warfarina murió de muerte súbita. Irastorza cree que estos niños también tenían tromboembolismo, pero que no se les detectó.

Por otro lado, Irastorza también investigó en su tesis varias creencias sobre la salud de los niños con problemas intestinales graves que son alimentados vía intravenosa. En este sentido, Irastorza llegó a la conclusión de que estas creencias son "bastante equivocadas". Para empezar, una de las creencias investigadas proclama que estos niños no tienen un crecimiento adecuado, y así analizó a 18 niños que llevaban más de cinco años bajo la nutrición parenteral. Irastorza vio que el 40 por ciento de ellos mostraba buenas cifras en cuanto a peso, talla y densidad mineral ósea. Sin embargo, también vio que el 50 por ciento de los niños analizados eran especialmente pequeños para su edad (por debajo del p3).

De esta manera, la investigación concluyó que tener un intestino con problemas para absorber alimentos (enteropatía) es el principal factor de riesgo para la talla, el peso y la mineralización ósea. De todas formas, Irastorza conseguió probar que muchos de los niños alimentados por vía intravenosa han crecido sin problemas, contraponiéndose así a la creencia antes mencionada.

Por otra parte, Irastorza desmentió "totalmente" otra creencia que dice que la alimentación vía intravenosa es tóxica para el hígado, confirmando así que el tratamiento ha mejorado mucho durante los últimos años. Así, analizó a 32 pacientes que empezaron con la alimentación vía intravenosa siendo neonatos, y sólo el 4,5 por ciento de ellos desarrolló una cirrosis hepática.

No obstante, la tasa de mortalidad fue muy alta para aquellos que sufrieron dicha enfermedad. De entre los que desarrollaron una disfunción hepática grave, entre tres y seis meses después de empezar el tratamiento, el 75 por ciento fallecieron víctimas de una cirrosis hepática. Basándose en lo positivo de las conclusiones de esta "investigación innovadora" y con el fin de que los niños con problemas intestinales graves tengan una vida más normal, el Hospital de Cruces implantó el sistema de nutrición parenteral domiciliaria el año pasado.

comentarios

Añadir comentario

Los comentarios son moderados para evitar spam. Esto puede hacer que tu escrito tarde un poco en ser visible.

Subscripción vía RSS
W3C Valid XHTML, CSS
Editorial Fangueret, SL
Carrer de la Barcarola, 2-2ºA- 07010 Palma de Mallorca
Formulario de contacto - Tfno: 971 72 44 46