
El estrés y el sobrepeso están muy relacionados, según explicó el director de Comunicación Médica de Sanitas, el doctor Ignacio Ferrando, ya que "el estrés hace que podamos excedernos con la comida y aumentemos el picoteo compulsivo".
El doctor explicó que esto puede suceder porque "parte del instinto de supervivencia y auto-recompensa reside en la comida, lo que impulsa a buscar en ella instintivamente la satisfacción perdida en los problemas cotidianos". Por tanto, "un hambre desmedida o un 'ansia de picar' incontrolada son señales que pueden indicar que algo ocurre en el organismo", afirmó.
La ingesta de alimentos poco saludables o la ruptura de los hábitos alimenticios puede desembocar en la falta de algunos nutrientes y en la consiguiente bajada de defensas, debilitando así el sistema inmunitario y provocando estrés físico que, al mismo tiempo, origina episodios de estrés emocional, el cual se intenta mitigar con una auto-recompensa a través de la comida.
Se trata, por tanto, "de un círculo vicioso que puede acarrear las consecuencias clínicas derivadas del exceso de peso como trastornos cardiocirculatorios, artrosis, disfunción hepática, diabetes, arteriosclerosis", explicó el médico.
El doctor Ferrando estableció un decálogo de consejos para evitar caer en un cuadro de estrés y un aumento considerable del peso, entre los que destacan evitar ingerir café y alcohol y si se toma, de forma moderada; hacer deporte al menos tres veces por semana, ya que el esfuerzo físico moderado estimula la segregación de endorfinas; y mantener una dieta equilibrada, porque no sólo ayuda a enfrentarse a situaciones de la vida cotidiana con mayor fuerza y aguante, también a verse mejor físicamente para mantener el buen ánimo.