
Comer pescado durante la gestación y la lactancia facilita la aceptabilidad posterior a este alimento durante la niñez, además de favorecer la formación de las membranas celulares gracias a los fosfolípidos, estimular las estructuras neuronales, promover el desarrollo visual y el del lenguaje y prevenir daños cerebrales por falta de yodo, según informó hoy el Fondo de Regulación y Organización del Mercado de los Productos de la Pesca y Cultivos Marinos (FROM), dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM).
Dentro de la campaña global para lograr el incremento del consumo infantil de productos del mar 'Cuatro Raciones de Pescado a la Semana', el FROM ha querido recordar que este alimento "es una de las formas más naturales y saludables de satisfacer las necesidades fisiológicas derivadas de la gestación, la lactancia y la formación fetal".
Cuando una mujer está alimentando a su bebé con leche materna, su organismo registra un aumento en las necesidades de proteínas, calcio, yodo, magnesio, ácido fólico y vitaminas B1, B2 y E, explicaron expertos de este organismo.
En este sentido, la carencia de estos nutrientes, fruto de una alimentación inadecuada, puede afectar tanto a la salud de la madre como a la del bebé y no sólo durante el proceso de gestación de éste, sino que los problemas pueden tener consecuencias en el desarrollo de las etapas posteriores de la vida, aseguraron.
Asimismo, durante la lactancia el sistema nervioso y la retina del niño se encuentran aún en formación, por lo que la mujer, durante el periodo de lactancia, "debe cuidar el tipo de grasa que ingiere", recordaron.
En concreto, "se ha observado una relación entre la cantidad de pescado en la dieta de la madre y los niveles de ácido docosahexaenoico presentes en la leche materna, así como una relación positiva entre las concentraciones de este ácido graso en leche materna y el desarrollo visual y el del lenguaje en los descendientes, ya que una adecuada ingesta de ácido docosahexaenoico durante las primeras etapas de la vida puede favorecer el desarrollo cognitivo y de la función visual del niño", explicaron.