
Entre las conclusiones más significativas respecto al diagnóstico, los especialistas coincidieron en señalar la importancia de los datos moleculares sobre las vías de transformación celular en el cáncer de ovario que se han venido investigando recientemente.
Según explicaron, los diferentes tipos de carcinoma de ovario tienen diferentes vías moleculares de transformación y estos descubrimientos han permitido avanzar considerablemente en el establecimiento de clasificaciones más precisas, sencillas y reproducibles, lo que ha redundado en un beneficio directo para las pacientes, al permitir su mejor clasificación en grupos pronósticos determinados.
En opinión de los expertos, estas investigaciones han abierto la puerta al diseño de terapias específicas dirigidas contra dianas moleculares características de cada tumor, que pueden suponer una alternativa terapéutica de gran futuro, especialmente en los grupos de peor pronóstico que habitualmente son los más frecuentes.
Respecto al tratamiento quirúrgico, los especialistas consideran que el tratamiento de elección del cáncer epitelial de ovario en estadio avanzado continúa siendo una citorreducción primaria, con el objetivo de dejar sólo tumor microscópico residual, por lo tanto el factor pronóstico más importante en estas pacientes es la cantidad de tumor residual una vez hecha la cirugía.
Si se pudiera anticipar que va a quedar tumor macroscópico residual importante, sería mejor empezar con quimioterapia neoadyuvante, y en función de la respuesta obtenida, realizar una cirugía citorreductora adecuada, con el mismo objetivo inicial.
Por último, los ponentes destacaron que en el carcinoma de ovario el esquema de quimioterapia con carboplatino y taxano sigue siendo el tratamiento estándar y que un tratamiento alternativo sería asociar carboplatino y Caelix, que es menos tóxico, pero que aún carece de resultados que lo avalen.
Respecto a la quimioterapia intraperitoneal, señalaron que sigue siendo una alternativa válida para aquellos tumores con resección óptima, con platino y taxol. Para el carcinoma de ovario recurrente, en el que no existe un tratamiento estándar, los especialistas indicaron que tienen resultados prometedores con inhibidores del PARP, 'Avastin' combinado con quimioterapia estandar o 'Yondelis' asociado con 'Caelix'.