
El doctor D. Rómulo Hevia Moll fallece el 2 de marzo en Capdepera, tras una corta enfermedad, a los 82 años de edad. Le conocí en 1970, siendo estudiante de Medicina, y desde entonces en mi trayectoria profesional y humana le he tenido siempre al lado.
Formado ya en psiquiatría ‘moderna’ en 1949, en Madrid, en la cátedra del profesor Juan J. López Ibor, compañero y amigo de Luis Martín Santos, Carlos Castilla del Pino, Cabaleiro Goas y toda la nueva Psiquiatría de la postguerra europea. Son la generación que ‘estrenará’ los primeros psicofármacos, entre los que cabe resaltar ya la Clorpromazina (Laborit) en la década prodigiosa de los 50. Son los delfines de la Psiquiatría Biológica Contemporánea, la generación del 50. El amplio campo inabarcable, que se convertirá en las Neurociencias en todo el ámbito científico.
Profesionalmente Rómulo está formado indudablemente en el pensamiento de su maestro, el profesor López Ibor. La fenomenología clínica, la expresividad del ‘cuadro clínico’, será su norma de trabajo. Incide muy favorablemente en su esquema mental el dominio del inglés desde su adolescencia, que le permitirá completar los debates de las distintas corrientes, alemana y anglosajona fundamentalmente.
A nivel humano debo resaltar su enorme respecto a las opiniones ajenas, la privacidad en los comentarios, el afecto interpersonal sin paternalismos, la inquebrantable lealtad a la amistad, la satisfacción del deber.
Y, además de todo, es de justicia agradecerle públicamente que me proyectara en la formación neurológica con su amigo y maestro mío, el doctor José Mº Espadaler.
Tanto su familia como la Fundació per l`Avanç de les Neurociències (F.A.N.), que fundamos juntos, le tendremos siempre presente y el único mensaje es seguir la senda marcada.
Amigo y maestro, gracias en nombre de todos.