
El presidente de Asociación para la ayuda en el sufrimiento, en la enfermedad y ante la muerte Viktor E. Frankl, Sebastián Tabernero, constató hoy que las mujeres solicitan más apoyo para afrontar el duelo que los hombres por el rol que se adjudican de "tener que trasmitir seguridad, disimular más los sentimientos y porque les falta humildad para solicitar ayuda" cuando "se debe afrontar la muerte con naturalidad para poder vivir la vida con plenitud".
Tabernero, acompañado del vicepresidente de esta institución y jefe clínico del Instituto Valenciano de Oncología (IVO), José Luis Guinot, ofrecieron hoy una rueda de prensa junto al presidente del Colegio de Farmacéuticos de Valencia, Javier Climent, con motivo del convenio que han suscrito para que las farmacias valencianas asesoren a pacientes con cáncer.
Al respecto, evidenció que "el tabú" con el que la sociedad actual "vive la muerte intentando ocultarla", frente a otras épocas en la que estaba más presentes en la vida cotidiana, "impide vivir la vida de forma intensa". Por ello, reclamó que se aprendida a convivir con la muerte "con naturalidad" porque "nos enseña a vivir más intensamente".
De hecho, recordó que Viktor E. Frankl, psquiatra vienés judío que sobrevivió a cuatro campos de concentración y que da nombre a esta asociación, decía que la muerte es un acicate para la acción responsable", es decir, para "asumir que la vida es limitada y por tanto se debe aprovechar cada momento, sacarle el máximo partido y no diferir las tareas existenciales que se deben de afrontar.
Así, explicó que "en la medida en que una persona vive con sentido pierde el miedo a la muerte" porque "entonces no ve el proceso de envejecer como un calendario que se van arrancando hojas sino como un granero cada vez más lleno de experiencias interesantes". Incluso, según la filosofía de este pensador, aunque se haya seguido una vida aparentemente sin sentido en el último momento es posible cambiar con tu actitud en el presente el pasado de modo. "Se trataría de iluminar con un presente luminoso un pasado oscuro", dijo.
En ese sentido, incidió en la necesidad en que en las enfermedades terminales tanto los pacientes como sus familiares lleguen a la fase de aceptación de la muerte, que se alcanza tras las fase de negación de la situación, ira, depresión, negociación, para poder llevar una vida normal y al realizar un duelo anticipado "afrontar el proceso con serenidad, cariño, efecto y no como algo traumático".
Precisamente, el convenio suscrito con el Colegio de farmacéutico pretende ayudar a los boticarios a asesorar al paciente que sufre cáncer u otro tipo de enfermedad terminal, así como a sus familiares a prepararse mental y físicamente a afrontar esta enfermedad.
Así, el vicepresidente de la asociación y jefe clínico del Instituto Valenciano de Oncología (IVO), José Luis Guinot Rodríguez, evidenció que si hasta ahora la medicina ha conseguido prolongar la vida, ahora se trata de "mejorar su calidad a través de la atención emocional", lo que, a su juicio, "deben aprender todos lo médicos igual que se enseñan a poner un tratamiento de quimioterapaia". "En caso contrario se trataría de una medicina parcial e inadecuada", apuntó.
En ese sentido, sostuvo que "aún cuando no se puede hacer nada, siempre hay que hacer" porque afrontar la muerte supone "una oportunidad de replantearse la vida, tu escala de valores y poder llevar una vida mejor". Por ello, la tendencia actual es que la muerte llegue a los enfermos terminales en su casa rodeados de sus familiares y no en el hospital, aunque por el momento esto sólo ocurre en el 30 por ciento de los casos.
La asociación ha adoptado el nombre de Viktor E. Frankl en memoria del psiquiatra judío que sobrevivió a cuatro campos de concentración, en los que aprendió a afrontar las dificultades de la vida mediante una filosofía que se resume en: "si no puede cambiar una situación que provoca sufrimiento lo que sí se puede es escoger la propia actitud".
Esta asociación, tienen entre sus objetivos a ayuda en la enfermedad para enseñarles a afrontar el sufrimiento emocional familiar y espiritual que genera la enfermedad. Para ello, mantiene un servicio de orientación gratuito, organizan talleres para atender y entender al paciente con cáncer dirigidos a familiares y amigos, así como cursos y seminarios a los profesionales y estudiantes.