
Cuarenta mil tarjetas más a Son Dureta
Ese es el resultado final que el 2010 tendrá que asumir Son Dureta tras el sudoku reorganizativo ideado por la secta gerencial del Ib Salut. Al final, siempre nos quedará Son Dureta, que es un hospital ‘esponja’ full time. Sóller y Pedro Garau tendrán como referencia el hospital de tercer nivel de nuestra comunidad. Mis reflexiones acerca de la re-orden-ación sanitaria son estas: qué lástima que nos hayamos enterado por la prensa; qué lástima que no se dote progresiva y adecuadamente a la red hospitalaria; qué lástima que el hospital de Inca, que funciona magníficamente bien a pesar de su juventud, se halle en unas condiciones de precariedad laboral de los facultativos (la mayor parte son interinos), con una infraestructura hospitalaria muy limitada (léase urgencias) y con servicios (por ejemplo, oftalmología, psiquiatría, interna, urgencias…) con un rendimiento extraordinario en cuanto a la calidad y calidez asistencial, que se desgastarán progresivamente si no se adecuan los recursos a la carga asistencial; qué lástima que no esté definida claramente la cartera de servicios de los hospitales de sector; qué lastima que no se ponga en marcha la optimización de la referencialidad del nuevo Son Dureta; qué lástima que la secta haya perdido una buena oportunidad de integrar a los médicos en los procesos de gestión, ya que no fueron consultados ninguno de los jefes de servicio de los hospitales sobre la decisión que ya había tomado el ‘aparachnik’ de Reina Esclaramunda; qué lástima el ninguneo a la junta técnico asistencial de Son Dureta, a la que deberían haber informado de la reordenación y de las razones que la sustentan; qué lástima que los jefes de servicio no pinten nada; qué lástima que a algunos de ellos no les importe no pintar nada; ¡qué lástima que algunos de ellos se lo hayan ganado a pulso y opten, desde hace mucho tiempo, por el amén sumiso y pasivo, típico de pseudolíderes; qué lástima que la secta no haya pensado que implementar esas cuarenta mil tarjetas en el periodo de apertura del nuevo Son Dureta, con las dificultades de adaptación a la tecnología que habrá, será una gran sobrecarga que incidirá sobre la asistencia a los ciudadanos y sobre la salud de los facultativos; qué lástima que no sean prudentes y humildes y se comporten con prepotencia; qué lastima que actúen y luego hagan encuestas; qué lástima que muchos directivos de la secta gerencial olviden cómo han llegado donde están y no se den cuenta de la transitoriedad y de la fragilidad que sus cargos conllevan. Yqué lastima si no aprenden para nuevas y futuras reordenaciones. Bueno, si siguen estando ahí. ¡Qué lástima!
Yo soy yo, mi neuroplasticidad y mi citoplasma
Somos lo que hacemos y actuamos para cambiarnos. He ahí la madre del cordero. Sabemos que nuestro cerebro está en constante cambio. Hay que repensar nuestro modelo cerebral. Viva la neuroplasticidad ya descrita e intuida por un aragonés ilustre, el insigne Cajal. Cayó el mito del cerebro inmutable e inalterable. Ya lo anticipó Heráclito: “Nada hay más inmutable que el cambio” No subestimemos al cerebro. Ya podemos rediseñarlo. Nuestros mapas cerebrales (bueno, y algo más) se rigen por el principio de úsalo o lo perderás. El cerebro no es un contenedor donde solo metemos información. Cuando aprendemos un mal habito, este ocupa su espacio en el mapa cerebral e impide el uso de este espacio para hábitos sanos. Por esa razón, el proceso de ‘desaprender’ es, a menudo, más duro que el de aprender, y por eso también la educación temprana es tan importante. Es mejor aprender bien pronto, antes de que el ‘mal hábito’ adquiera ventaja. Ahora bien, la neuroplasticidad que convierte a nuestras mentes en algo con mayores recursos, también la hace mas vulnerable a las influencias externas. Ahora entiendo por qué los políticos cambian con el poder; ahora entiendo por qué se aferran a él; ahora entiendo mejor su adicción: en vez de neuroplasticidad, su cerebro tiene sobredosis de plastilina. Es la plastinización la responsable de que mientan tanto y de que no hagan lo que dicen. Esta sobredosis plastinizadora les intoxica el ego, y lo malo es que no hay vacuna. Para conseguir su parálisis hay que hacerles un favor y que pasen a la oposición. Propongo cartografiar su cerebro, evaluar sus mapas, y al que tenga un plus de plastilina excluirlo del poder. ¿Cuántos creen que quedarían del actual gobierno si midiéramos su plastinización cerebral? ¿Superaría el gran ventrílocuo la prueba? ¿Y el gran cazador furtivo? ¿Y el buda inmutable en estado tántrico? ¿Quién nos va a proteger, con la que esta cayendo, del presidente actual, afecto de la ansiedad de tener demasiadas alternativas?
Asignaturas pendientes
¿Ha empezado ya el Ib Salut la necesaria auditoria de la gestión informática después del fiasco del programa neozelandés (¡Son Dureta es un clamor!) que le ha costado un millón de euros? ¿Todavía no ha empezado el Ib Salut el imprescindible estudio para planificar, a corto, medio y largo plazo, las necesidades en cuanto a personal sanitario? ¿Por qué se mantiene la actitud nihilista y de cabeza de avestruz debajo del ala, en cuanto al censo de médicos que trabajan en la red publica y que no tiene el título homologado?; ¿Qué le impide al Ib Salut dar a conocer a los ciudadanos en qué hospitales y centros de salud tiene contratados a médicos sin título homologado? ¿Por qué sigue incumpliendo el Ib Salut el protocolo de actuación al paciente agitado en las plantas de psiquiatría de varios hospitales de la red publica? ¿Es consciente de las repercusiones que este flagrante incumplimiento acarrea a enfermos, familias y profesionales? ¿Puede dormir la secta gerencial tras la hiperinflación de la lista de espera?