
Menos mal que existe la autovía de Inca
La secta gerencial del Ib Salut ha logrado la cuadratura del circulo. Su decisión marca una antes y un después en la gestión sanitaria. Han hallado la piedra rosetta de la sanidad. Ahora entiendo para que sirven los Master de gestión sanitaria. Ahora he visto la luz y puedo entender la necesidad de gastarse ingentes recursos económicos en los gurús y en los consultings y chiringuitos andaluces y catalanes que trazan las modernas líneas de la in-digestión sanitaria. Se masifica el hospital de Inca (¿cuales son las razones?) y realizan el trasvase Inca - Son Llàtzer. ¡Éramos pocos y parió la abuela! Eso es gestión, y no la del gran ventrílocuo y la del buda mayor del gobierno. La sesuda, ingeniosa y creativa solución ha sido consensuada por el cerebro colectivo de la secta gerencial tras largas sesiones de discurrimiento y esfuerzo mental. Me comentan que han sufrido tal estrés que van a coger unos días de baja para recuperarse de la sobrecarga sufrida, aunque, por ahora, según me comentan, no tomaran Prozac. No hay dinero para adecuar proporcionalmente los recursos a las cargas asistenciales. No hay dinero para conciertos con las privadas. Sí que hay dinero para despilfarrarlo en el sostenimiento de la bulímica y deficitaria televisión autonómica. Sí que hay dinero para el talud de Son Espases. Sí que hay dinero para el desbocado gasto informático. No hay coraje para exigirle a Zapatero una justa y adecuada financiación sanitaria. Lo lamento por los miles de ciudadanos y sus familias que viven en los pueblos que han sido elegidos para que se desplacen a Palma por la excelente autovia de Inca para ser atendidos en el magnifico Son Llàtzer. Me alegro de que, por una vez, los alcaldes de dichos pueblos protesten y pidan explicaciones al Ib Salut. Exíjanle lo que se merecen. No dejen que desmantelen el hospital por el que tanto han luchado.
El conflicto de los jueces
Vaya por delante mi apoyo total a los jueces españoles. Vaya por delante mi respeto a su importantísima labor, y vaya por delante también mi total comprensión ante la situación que están viviendo y soportando en los últimos tiempos. Los médicos compartimos con los jueces muchas similitudes. La medicina y la justicia son los dos ejes referenciales del Estado de Bienestar. Desgraciadamente, también compartimos el depredador bur-nout o desgaste profesional, que es una enfermedad laboral que resulta del desequilibrio entre las demandas que el ejercicio profesional exige y las capacidades de afrontamiento del trabajador. Ambos sufrimos un aluvión de microestresores ocupacionales crónicos derivados, en una gran parte, de las condiciones en la que trabajamos y que dependen, en gran medida, de la organización que debería de procurar y proveer los recursos necesarios para que nuestro trabajo se haga con unos mínimos éticos. Nosotros sufrimos la secta gerencial, y ellos sufren al Ministerio de Justicia, con su peculiar ministro, y, lo que es peor, a la perversa y narcisista clase política. Les compadezco y les animo a poner limites ante los ataques y la manipulación del gran ventrílocuo (paradigma de la insoportable levedad del ser ) y su clónico y devaluado muchacho de los recados, que ha alcanzado su máximo nivel de incompetencia (por eso es ministro). Apesar de que sé que, a veces, se sienten atrapados en el ‘no puedo ganar, no puedo empatar y tampoco puedo abandonar el juego’, no olviden el camino recorrido, la necesidad de luchar por su independencia y, sobre todo, el gran y necesario papel que juegan en nuestra democracia. Si algo caracteriza a la actual clase política gobernante es la falta de respeto hacia ustedes, pero ¿qué pueden esperar de semejantes personajes, cuya única motivación es la perpetuación en el poder? La falta de respeto es una falta de reconocimiento. El respeto no cuesta nada, pero esto es mucho pedirles al ministro y al jefe del buda inmutable. La mayor parte de la sociedad está con ustedes y les respeta. ¡Animo! Luchen unidos y ganarán. Les sobran razones y argumentos. ¡Ah! Ypara acabar, gracias a ustedes y al nuevo Mesías (Obama), el gran ventrílocuo ya no habla de su abuelo. Saludos.
Separando la paja del grano
Me quede estupefacto al oír una noticia en el telediario de IB3 en la que se hablaba de la utilización de los psicofármacos en el tratamiento de los trastornos de ansiedad y en la depresión .Esta noticia recogía un estudio de una organización de psicólogos en el que se concluía que se abusaba de los psicofármacos, lanzándo un mensaje reprobatorio y negativo sobre los ansiolíticos y los antidepresivos. Evidentemente, en el citado reportaje no salía ningún medico ni psiquiatra opinando, pero sí lo hacían una psicóloga y una farmacéutica .Como es normal, la psicóloga sostenía que faltaba psicoterapia y sobraban pastillas. Inmediatamente, pensé en los pacientes que tomaban psicofármacos y razoné que esta noticia sesgada y parcial (lo bueno y lo malo) iba a confundir y a estresar a muchos de ellos, y también a preocupar mucho a sus familias. El debate está hace tiempo superado, y reabrirlo solo puede entenderse desde un objetivo interesado y finalista. Todo el mundo sabe que muchos trastornos de ansiedad se tratan con fármacos antidepresivos que no producen ningún tipo de tolerancia ni dependencia y que son muy eficaces. La mayor parte de los psicólogos clínicos que trabajan complementariamente con los psiquiatras lo hacen de una forma sinérgica y complementaria, y a ninguno se le ocurre expresar comentarios falsos, perversos y mercantilistas sobre los psicofármacos. Interactúan desde el respeto a la tarea del médico y del psiquiatra. Los psiquiatras intentamos trabajar en una psiquiatría basada en pruebas, pero no todos los psicólogos ejercen su práctica en la psicología basada en pruebas. Existe una gran variabilidad en la práctica psicoterapéutica. Urge, y es una asignatura pendiente, delimitar, sobre todo en la red pública, la cartera de servicios en los tratamientos terapéuticos. Urge la creación de un nuevo modelo más contextualizado y más cercano al medico de Atención Primaria.
Opinión: El psiquiatra Miguel Lázaro me trató con antidepresivos y el resultado fue que a los 8 meses desarrollé impotencia sexual, ausencia total de libido y apetito sexual, dolor muscular y en las articulaciones, aumento de peso, afrasia, incapacidad para trabajar, leer y pensar, depresión. Al dejar sus drogas desaparecieron estos efectos adversos menos los sexuales que aún persisten 2,5 años después de no tomar ya nada (internet: disfunción sexual post-isrs o post ssri sexual dysfunction)
Son muchos los escritos personales a los que podría aludir en estos momentos de casi zozobra de la atención primaria de salud (AP): en ellos siempre reivindiqué, en mi calidad de presidente de la Sociedad Española de Medicina Rural (SEMER) y como vicepresidente del VIII Congreso Nacional de Medicina Rural celebrado en Palma en la década de los años 80. Siempre insistí en la unidad de todos los médicos de AP y el respeto debido. Si Dios no lo remedia (deseo no haga falta su intervención y lo solucionen la consellera del Ib-salut Sra. Carmen Castro y SIMEBAL, espero que también los demás sindicatos) el trasatlántico o portaviones (símil al que aludí con frecuencia) en el que navegamos todos los médicos de atención primaria desde su inicio -sin privilengios ni distinción alguna-, quienes gestionan autonómicamente la sanidad y los gestores económicos, va a naufragar inexorablemente con el consiguiente peligro de desaparición, ciertamente por agotamiento del sistema, falta de diálogo, respeto y consideración hacia los profesionales sanitarios (médicos, D.U.E., auxiliares sanitarios...) quienes son el pilar fundamental que sostiene el antedicho sistema. No olviden los políticos que justifican los recortes económicos, ya iniciados en el mes de mayo de 2011 por la anterior administración, que somos el primer colectivo en todas las encuestas más reconocido por la población: ¡personalmente siento una profunda indignación al contemplar mi nómina y la de muchos centenares de compañeros médicos recortada en el complemento / carrera profesional, nada menos en un 32%! Este aspecto reivindicativo (desaparición de tal porcentaje o disminución por lo menos al 5-10% supongo y doy por seguro va a ser un motivo más de diálogo entre quienes pueden impedir tamaña barbaridad: ¡comuníquense, dialoguen, respétense y consigan un resultado justo y no perjudicial para los médicos y demás profesionales sanitarios!: es la solución deseable.