
El conseller de Salut, Vicenç Thomàs, inauguró ayer el nuevo Centre de Recerca d’Infeccions Víriques de les Illes Balears (CRIVIB), en el transcurso de un acto que contó con la asistencia del director general de San Nostra Caixa de Balears, Pere Batle; el director general de Avaluació i Acreditació, Joan Llobera; el director de la Fundación Mateu Orfila, Antoni Rossiñol; el gerente de GESMA, Gabriel Fortuny; y el director del CRIVIB, Jordi Sierra-Cobo. La sede de este nuevo centro está situada en el Hospital General de Palma y Sa Nostra ha colaborado directamente en la equipación de la infraestructura. Por su parte, el Instituto Carlos III se hará cargo de la financiación de los investigadores. Además, también participan otras instituciones nacionales e internacionales, como el Instituto Pasteur, de París y Argèlia; la Universitat de Barcelona; el Parque Científico de Barcelona; Biopharma, de Marruecos; la Universidad de Minufya, de Sadat City, en Egipto, entre otras instituciones que desarrollan conjuntamente un proyecto de investigación europeo en el marco de la cuenca mediterránea.
El nuevo centro se ha constituido a partir de la incorporación del equipo de investigadores procedentes de la Universitat de Barcelona que los últimos 19 años ha estudiado la rabia en los murciélagos. Los mencionados estudios han sido promovidos por las administraciones autonómica y central. Los resultados obtenidos han sido valorados positivamente por parte de la Organización Mundial de la Salud y han servido de modelo para iniciativas similares en otros países. De hecho, han permitido comprobar, por primera vez, que los episodios de rabia no incrementan la mortalidad en las colonias de murciélagos, animales que, en este sentido, son capaces de sobrevivir al ataque de esta enfermedad.
Los problemas de salud pública ocasionados por las enfermedades emergentes o re-emergentes son uno de los grandes retos que la humanidad deberá afrontar durante el siglo XXI. A las dinámicas propias de cada patología hace falta sumar nuevos factores que las pueden alterar. Así, tanto la migración de animales como el cambio climático o las alteraciones ambientales de origen humano pueden contribuir a la aparición de enfermedades en regiones del planeta donde antes no tenían ninguna incidencia. Además del impacto sobre la salud pública, este fenómeno suele generar también considerables repercusiones sociológicas, ecológicas y económicas que es necesario tener en cuenta.
En este contexto, son especialmente importantes, por su amplia distribución y movilidad, las enfermedades víricas transmitidas por especies voladoras. Dentro de este grupo, los murciélagos, con más de 1.100 especies en cualquier parte del mundo, ocupan un lugar prioritario. Actualmente, el CRIVIB está llevando a término estudios para identificar los agentes patógenos de varias enfermedades emergentes y determinar los factores epidemiológicos y ecológicos, que constituyen la clave para evaluar el riesgo sanitario que afronta la población humana y, al mismo tiempo, orientar las medidas preventivas a adoptar por parte de las administraciones sanitarias. Uno de los objetivos prioritarios del centro es estudiar los mecanismos que han adquirido los murciélagos para no desarrollar la enfermedad de la rabia, pese a ser portadores del virus. El CRIVIB nace con una clara voluntad de realizar trabajos multidisciplinarios con otros equipos de búsqueda de Baleares y de fuera de las Islas que contribuyan a afrontar eficazmente las enfermedades víricas emergentes.
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