
En un buen año de gripe hay entre 200 y 300 habitantes de Baleares con gripe en un momento dado. Allá por las primeras semanas de enero, por ejemplo. Después de Navidad los centros de salud conocen lo que ya se llama “efecto San Sebastián”. Tras las fiestas, casi coincidiendo con el patrón de Palma, la gente cae bajo las garras de la gripe como si de una epidemia bíblica se tratara. Y no es una enfermedad cualquier. Puede matar.
La gripe afecta a casi tres millones y medio de españoles cada año y supone uno de los mayores problemas de salud pública de todo el mundo occidental y la primera causa de baja laborales. Las personas mayores, los enfermos crónicos, pueden ver deteriorada su salud a consecuencia de las complicaciones que genera la gripe. Muchos ancianos fallacen tras una vida larga y saludanle a causa de una gripe, de sus efectos secundarios.
Cada 70 años –la apreciación es muy inexacta, pero es lo que hay –se produce además una super gripe, como aquella que asoló Europa tras la Primera Guerra Mundial y que se dio en llamar ‘gripe Española, a consecuencia de que el virus, que muta cada año, es cada cierto tiempo muy virulento. Afortunadamente hoy las vacunas y los cuidados hospitalarios evitan oleadas de muerte como las de entonces, pero aún así fallecen cientos de miles.
El virus de la gripe se desarrolla en los vientres de los animales de granja asiáticos. Cada año muta y comienza su viaje hacia Occidente. Los observatorios mundiales lo detectan y en función del tipo de virus se diseña la vacuna. Por eso es necesario vacunarse cada año. Para la temporada 2008-2009 la Organización Mundial de la Salud ha comunicado que la vacuna frente a la gripe ha de ser una vacuna trivalente que contenga las siguientes cepas:
A/Brisbane/59/2007 (H1N1)-like; A/Brisbane/ 10/20075 (H3N2)-like y B/Florida/4/2006-like.
Es decir, que este año la cosa viene un poco más complicada que en otras ocasiones, porque hay que hacer frente a tres virus en lugar de a uno o dos. Es por ello conveniente vacunarse con premura –su médico de cabecera la dará el consejo adecuado –de cara al mes que viene y a diciembre que es cuando el virus puede empezar a actuar.
La gripe es una enfermedad infecciosa de las vías respiratorias altas, producida por el virus Influenza. Se trata de una infección estacionaria que comienza, sobre todo, a principios del invierno. Es muy contagiosa y se transmite muy fácilmente de persona a persona. Produce epidemias anuales y de manera ocasional pandemias, que se repiten cíclicamente. Su importancia radica en su capacidad de propagación, de contagio interpersonal.
La gripe afecta a todos los grupos de edad, y toda la población es susceptible de padecer la enfermedad, que es autolimitada en pacientes sanos, pero puede producir complicaciones en otros pacientes. La gripe se puede contagiar a través de las gotitas secretadas al hablar, al toser o al estornudar, y también a través de los objetos contaminados y por contactos personales, como las manos, de ahí su gran capacidad de pasar de persona a persona.
Tiene un período de incubación de 1 a 3 días, desde el contagio hasta que aparecen los síntomas, y tiene un comienzo brusco. La persona siente casi de golpe dolor de huesos, malestar general y los habituales síntomas respiratarios. De la brusquedad con la que aparecen los síntomas se deriva aquello de “tengo un trancazo”, porque el enfermo que estaba bien, siente que está mal, como si efectivamente le hubieran dado un “trancazo”.
La gravedad de la gripe varia cada temporada, y también de una persona a otra. El paciente puede llegar a recuperarse de completamente en una o dos semanas. En las personas mayores y en pacientes de enfermedades crónicas como diabetes, enfermedades respiratorias crónicas, enfermedades del corazón, renales, etc, puede presentar complicaciones. La debilidad que deja en un anciano puede ser fatal si no se toman medidas para contrarrestarla.
La gripe es una enfermedad de tipo vírico, causada por el virus Influenza (los antiguos creían que era la “influencia” de la luna), perteneciente a la familia de los orthomyxuvirus. Existen tres variantes. El tipo Apuede causar la gripe tanto a los seres humanos como a otros animales, mientras que el tipo B es exclusivo de la raza humana. Por su parcote, el tipo C causa una enfermedad respiratoria leve que no llega a convertirse en epidemia.
La gripe presenta síntomas muy similares a los resfriados comunes. Mucha gente cree que padece la gripe cuando lo que tiene es un vulgar catarro. Algunos de los síntomas que pueden ayudar a distinguirla son la fiebre alta, su aparición repentina, y la duración de los síntomas, que pueden llegar a prolongarse entre una y dos semanas. El dolor de cabeza, la congestión nasal, dolor de garganta y tos seca, los dolores abdominales y articulares.
Es característico el agotamiento extremo y en algunos casos incluso problemas gastrointestinales. El virus ha llegado al organismo a través de la nariz y ha avanzado por la garganta y pulmones adhiriéndose a las células del sistema respiratorio y multiplicándose. La entrada de antígenos virales en el cuerpo provoca una reacción del sistema inmunológico, encargado de 'proteger' el sistema corporal contra infecciones y agentes extraños. Fiebre y dolor son estrategias del organismo para luchar contra el virus.
La gripe en los niños no produce una mortalidad elevada, pero sí es motivo de un elevado consumo de recursos sanitarios. Las consultas pediátricas llegan a incrementarse en un 50-100% y por lo tanto crece considerablemente el consumo de antibióticos y el número de ingresos hospitalarios. Esta situación es especialmente frecuente en los lactantes y los niños sanos menores de 24 meses y en los que padecen una enfermedad de base (diabetes, nefropatías, tumores mucoviscidosis, neumopatías crónicas, inmunodepresión), según informan desde el Comité Asesor de Vacunas Asociación Española de Pediatría.
Apunto de curar el cáncer y otras enfermedades malditas, la Medicina no ha desarrollado aún un método para curar la gripe. La enfermedad debe ‘pasarse’. En cualquier caso hay una serie de circunstancias que hacen aconsejable consultar al médico si no se ha hecho ya. Esto es, si no desaparece la fiebre pese al tratamiento, si aparece dificultad para respirar en reposo, si se está incluido en algún grupo de riesgo, si aparece algún síntoma que la experiencia propia no reconozca como de gripe, o aumente mucho su intensidad, si no cesa la tos en diez días.
Riesgo para crónicos y personas mayores
Cada año, en temporada de gripe, los hospitales se llenan de personas que sufren complicaciones derivadas de esta enfermedad. Pasar la gripe puede ser un problema si un paciente crónico se desestabiliza y sufre un agravamiento por causa de esa enfermedad.
Obviamente los pacientes crónicos con afecciones pulmonares son los que más fácilmente se descompensan a causa de una gripe, pero también son un grupo de riesgo desde esta perspectiva los pacientes cardíacos. Y hay más. Las complicaciones causadas por la gripe dependen del estado de salud previo del paciente. En niños y jóvenes puede producirse sinusitis y otitis, también el llamado síndrome de Reye, (cuadro grave en el que se producen lesiones en la piel como si fueran grandes quemaduras), especialmente cuando se asocia a la utilización de aspirina, motivo por el cual este fármaco está contraindicado durante la infancia.
En los adultos, las complicaciones más frecuentes son las respiratorias, como la neumonía bacteriana, la bronquitis y el agravamiento de la insuficiencia respiratoria en los bronquíticos crónicos. Otras complicaciones son la deshidratación y el empeoramiento de enfermedades crónicas, tales como la insuficiencia cardiaca, el asma y la diabetes.
Las personas que se incluyen en los grupos de riesgo y que por tanto tienen la vacuna más aconsejada son en primer lugar los mayores de 65 años. También, personas que padecen afecciones pulmonares crónicas; personas con enfermedades metabólicas como diabetes, con afecciones cardiovasculares crónicas, afecciones renales crónicas y hepáticas; personas inmunodeprimidas y las que padecen anemias severas. Yaunque no padezcan enfermedades de base que se agravarían se consideran integrantes de grupos de riesgo las personas que conviven con enfermos crónicos. También, el personal sanitario y de residencias de personas mayores, educadores, personal de seguridad, como policías o bomberos. Unos porque están en contacto con personas que de enfermar podrían agravarse. Otros porque sus trabajos son esenciales para la sociedad y si enferman los servicios básicos pueden verse resentidos.
También se encuadran en los grupos de riesgo las mujeres embarazadas del segundo y tercer trimestre.
pues la gripa es un sintoma muy comun entodas las personas pero sin embargo la gripa es mala en los niños y ancianos