
Los sarcomas óseos son aquellos tumores de hueso que nacen en el propio tejido óseo, es decir, no son consecuencia de una metástasis de otro tumor. “Están considerados una enfermedad rara y se dan sobre todo en jóvenes, adolescentes y niños, siendo más frecuentes en la época de crecimiento, alrededor de los 12 y 13 años de edad”, explica el doctor Ricardo Cubedo, del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda de Madrid y miembro de la Junta Directiva del Grupo Español de Investigación en Sarcomas (GEIS).
Pese a que hace años el pronóstico de los pacientes con sarcoma óseo era muy desfavorable, los avances médicos conseguidos en torno al diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad de los últimos 30 años han repercutido en una mejora importante de la supervivencia. Hasta los años 70, según el doctor Cubedo, “la tasa de mortalidad en los pacientes con sarcoma óseo era del 80%, debido sobre todo a que se producían metástasis en los pulmones”. De hecho, este experto explica que “mientras que hace años sólo se conseguía curar a 2 de cada 10 pacientes, en la actualidad, se curan 8 personas afectadas de sarcoma óseo de cada 10”.
Revisar los últimos avances en el tratamiento de los sarcomas óseos, así como analizar las claves de la elección terapéutica más adecuada en cada caso son los principales objetivos del 6º Symposium Internacional de Sarcomas- 13ª Reunión sobre Sarcomas Óseos del Grupo Español de Investigación en Sarcomas, que se celebra hoy y mañana (7 y 8 de noviembre), en el Hotel Nuevo Madrid (C/ Bausá, 27). “En la actualidad”, destaca el doctor Cubedo, “las amputaciones quirúrgicas debido a sarcomas óseos se pueden evitar en muchas ocasiones con tratamiento previo a la cirugía y técnicas avanzadas de cirugía ortopédica. Sin embargo, aún se siguen realizando más amputaciones de las estrictamente necesarias”.
En este sentido, este experto explica que “aplicar las terapias quimioterápicas antes de la cirugía no sólo reduce el tamaño de tumor si no que facilita confirmar si el sarcoma óseo es sensible a ese tratamiento, algo fundamental para decidir si aplicarlo tras la cirugía y poder prevenir con ello futuras metástasis”.