
Los resultados de las entrevistas realizadas en 2004 y de la comparación con los resultados obtenidos en las entrevistas realizadas en el trabajo de 1982, nos llevan a las siguientes conclusiones respecto a la visión social de la epilepsia en Mallorca
En el transcurso de estas dos décadas, se ha producido un cambio que podemos calificar de positivo en cuanto a las actitudes de la sociedad mallorquina hacia la epilepsia y el paciente epiléptico: prácticamente ha desaparecido la actitud estigmatizadora. Sin embargo persiste todavía un importante reducto de la actitud inconsistente, sobre la que todavía es necesario, por no decir imperativo, actuar.Destaca también el importante porcentaje de individuos que, sin conocer a un enfermo epiléptico, tener información sobre la enfermedad o haber presenciado una crisis, responden, y por tanto, muestran actitudes sociales frente al tema.
Se observa una tendencia hacia la uniformización actitudinal entre los habitantes de Palma y los del resto de Mallorca. Este hecho es explicable por un fenómeno de ‘metropolización’ de la isla.Ser mujer, de edad joven, mayor escolarización, mayor nivel laboral y conocer aun enfermo, tener información sobre la enfermedad y/o haber presenciado una crisis, configuran el perfil actitudinal integrador frente a la epilepsia en la Mallorca actual.
Ante todo ello, ¿cuáles son nuestras recomendaciones? Frente a un paciente con epilepsia debemos tener en cuenta su edad. En los jóvenes, hasta la adolescencia, se debe cuidar especialmente el aspecto de su autoimagen y del impacto en su autoconcepto, tanto por la enfermedad en sí, como por los efectos secundarios de la medicación anticomicial.En el ámbito de la autoeficacia, se debe actuar de forma preventiva de manera que la persona con epilepsia pueda adaptarse correctamente en los ámbitos sociolaborales mediante la actuación psicológica necesaria para la comprensión de sus verdaderas capacidades de realización, y evitar que la autoestima quede afectada. Se debe tener en cuenta que es posible la existencia de conductas de riesgo, en un porcentaje posiblemente superior al de la población general, que indudablemente pueden interferir con los adecuados tratamientos, tanto famacológicos como de establecimiento de hábitos por parte de los pacientes.
Texto extractado del libro ‘El estigma de la epilepsia en Mallorca- Una enfermedad en el armario’, del doctor Antoni Rossiñol Far y sus colaboradores, publicado en junio de 2006