Salut i Força

Primer periódico de divulgación sanitaria independiente de las Islas Baleares

En català, si us plau

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Editorial

Muchos acontecimientos ha deparado la actualidad sanitaria durante los últimos quince días, y de manera especial a lo largo de la semana más reciente: un nuevo episodio de violencia en los centros hospitalarios de Mallorca, la caótica situación de la unidad de neonatos de Son Dureta a causa del déficit de matronas y, por supuesto, el decreto aprobado en el Consell de Govern en torno a la obligatoriedad de conocer el catalán para acceder al ingreso en la Administración autonómica y que, por supuesto, afecta también a la sanidad pública balear.

De todos estos temas, ¿cuál le parece al lector más relevante a la hora de enmarcar la acción de la Administración como garante de la satisfacción de las necesidades de los ciudadanos? ¿Cuál de estas cuestiones ofrece la impresión de estar más conectado con las expectativas de los usuarios de la sanidad? Sin ánimo de querer anticiparnos a las respuestas de los lectores, todo indica que la contestación elegida resultaría más sencilla si en vez de preguntar cuál es la cuestión más relevante interpeláramos acerca de cuál adquiere una menor significación. ¿Verdad que todos estamos pensando en la misma?

Y, sin embargo, este y no otro fue el punto del orden del día que se discutió en el Consell de Govern del pasado viernes. Ni una palabra sobre la falta de recursos humanos en los equipamientos hospitalarios y sanitarios de Baleares, y tampoco el clima de descontento surgido entre los profesionales médicos mereció ni una sola actuación por parte del Ejecutivo. Para el gabinete que preside Francesc Antich, la cuestión que realmente debía ser sometida a la consideración del Consell era la de la obligatoriedad del catalán.

En tiempos de crisis, de rupturas de modelos, de desconcierto ante el futuro, de cierre de empresas, de incremento sin precedentes del paro, de inflación desbocada, de inmigrantes sin expectativas, las inquietudes de la Administración difieren más que nunca de las que manifiestan los ciudadanos. Alos gobiernos, y en eso Baleares y Madrid pueden darse al fin la mano, les preocupa que se investiguen las fosas de la Guerra Civil y que se averigüe si Arias Navarro mintió cuando aseguró que Franco había muerto; y, como es lógico, que los médicos hablen catalán es una prioridad mucho más elevada para la Administración que la disminución de las listas de espera. Ciudadanos y políticos hablan lenguajes tan distintos que los analistas no dudan en afirmar que el sistema democrático, tal como se entiende en nuestro entorno, ha entrado en plena fase de declive o depresión. La incógnita reside en saber qué tipo de sistema o fórmula de gobierno sucederá a la democracia si, como parece evidente, los políticos acaban por cargársela a fuerza de dejar de lado el compromiso de representación que adquieren con los ciudadanos cada vez que concurren a las urnas.

comentarios

  1. Así no

    Qué demagógico.

    Manel | 19/10/2008, 21:54
  2. Error greu

    Disculpin, però en el passat Consell de Govern no es va tractar aquest tema. Es tracte d'un malentès que vostès haurien de corregir. Es va tractar de les exigències del català als funcionaris. La del personal sanitari ve a un altre decret encara no aprovat, l'esborrany del qual diu que al personal sanitari sel pot exhimir. Curiosament aquest text el tenen els sindicats que no el deuen haver entès. Jo de vostès corregiria la informació ja que seria una llàstima que la seva revista cometés aquest error

    Angel PT | 19/10/2008, 22:26
  3. País de necios ...

    Es una cuestión puramente práctica. Con el déficit de médicos y de enfermeras que hay en Ses Illes y con las plantillas de los hospitales convertidas en una plural réplica de las Naciones Unidas, si el Govern exige catalán como requisito obligatorio para acceder a una plaza, los médicos se van a ir a Murcia (donde pagan mejor de toda España), a Valencia (donde de momento el catalán no es requisito), a Madrid (donde Espe ha abierto tropecientos nuevos hospitales), a Castilla la Mancha (que se está quedando sin médicos, porque los que tenía han emigrado a Murcia) ... lo que no entendeis es que actualmente el mercado laboral para los médicos es muy abierto, y que si en unas islas (que serán todo lo bonitas que sean) resulta que encima de pagar unos precios por casi todo superiores a los de la península, alquileres incluidos, tener graves problemas de transportes y estar alejado de tu familia, encima te piden catalán ... que les metan el catalán por el culo y te buscas otro trabajo en un lugar donde haya más sentido común. Y en las Baleares se quedarán como médicos los cuatro gatos que hablen catalán y el resto serán rumanos, lituanos y sirios que no van a hablar ni catalán ni español.

    Con los gravísimos problemas que hay en la sanidad balear, lo vergonzoso es que se dediquen al idioma.

    En Son Dureta están sin matronas
    En Inca no encuentran especialistas
    En Manacor hay una conflictividad laboral del quince
    En Son Llatzer van a una agresión por semana a médicos
    En Menorca tienen cronificado el problema de la Oncología y no encuentran pediatras
    En Ibiza se sostienen básicamente con médicos extracomunitarios

    Al ministrín balear de salud, señor Thomas, lo que le preocupa es el puto catalán

    Dr Dulcamara | 20/10/2008, 01:07
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