
La Conselleria de Salud y Consumo apeló al compromiso de las direcciones y la implicación de los trabajadores, el análisis del puesto de trabajo y su perfil en cada caso, la prevención y el control del riesgo de violencia, y a la formación para hacer frente a la violencia en el lugar de trabajo, con el objetivo de desarrollar un plan efectivo para prevenir las agresiones en los centros sanitarios.
Desde el departamento dirigido por Vicenç Thomàs condenaron y lamentaron así la agresión sufrida por un trabajador del Hospital de Son Llàtzer, que actuó "con celeridad" a la hora de activar el Plan de prevención de la violencia en los centros sanitarios. En este sentido, aseveraron que "en todo momento" la actuación en la activación del Plan fue "óptima" y, desde el primer instante, el trabajador recibió el apoyo de las instituciones para las que trabaja.
En opinión de la Conselleria, el compromiso de la dirección genera y difunde una política "clara" de tolerancia cero hacia los incidentes violentos, asigna responsabilidades para el cumplimiento y el desarrollo por parte de toda la organización en la activación del Plan de prevención de la violencia, destina recursos "apropiados" a todas las partes implicadas y establece un programa que prevé la atención médica, el apoyo psicológico y el asesoramiento jurídico.
Por su parte, según agregó, los trabajadores entienden y cumplen las pautas de actuación del programa de prevención de la violencia, participan en grupos de trabajo que reciben las comunicaciones de todas las incidencias facilitando la realización de las inspecciones y recomiendan estrategias correctivas que mejoran la implantación del Plan y, finalmente, participan en un programa de formación continua que proporciona técnicas que permiten detectar situaciones delicadas y respuestas adecuadas.
Tal y como recordaron desde el departamento en esta misma línea, fue el pasado martes cuando, a las 19.05 horas, se produjo un incidente violento en el Área de Hospitalización de Son Llàtzer y rápidamente los responsables de seguridad comparecieron en el lugar de los hechos. A continuación se comunicó los hechos a la policía, que acudió al Hospital y redactó un atestado, al tiempo que el Servicio de Urgencias atendía en el mismo momento al enfermero agredido.
El mismo día 20 la Dirección de Son Llàtzer comunicó al Ib-Salut la agresión y automáticamente se activó el protocolo de prevención de la violencia. Esa jornada, el trabajador certificó un comunicado de asistencia sanitaria por accidente laboral y el Servei de Salut le facilitó apoyo psicológico y asesoramiento jurídico. Así, tanto el trabajador como el Hospital Son Llàtzer se personaron denunciando el incidente sucedido.
Según explicó la Conselleria, en este centro sanitario anualmente se producen más de 1.500.000 de actos de atención entre los profesionales y los pacientes o sus familiares. Esta actividad contempla desde las urgencias, las consultas, las analíticas, la atención en las plantas de hospitalización, la información de las intervenciones quirúrgicas, hasta la información que reciben en el momento de la hospitalización. Estas cifras indican que diariamente en Son Llàtzer 4.200 veces algún profesional de la organización atiende a un paciente "en un clima de confianza y tranquilidad", remarcó.