
Los recién nacidos tratados con esteroides para reducir dolencias crónicas pulmonares no sufren alteraciones de sus funciones cardíacas, según revelan diferentes estudios realizados por investigadores holandeses.
Según explica el doctor Willem B. de Vries, del Centro Médico Universitario de Utrecht, "muchos niños han sido tratados con esteroides antes o nada más nacer, sin que su función cardíaca se haya resentido".
Los investigadores del centro estudiaron el funcionamiento del corazón de un grupo de menores prematuros nacidos en el año 1999, tratados fuera del útero materno con hormonas glucocorticoides, que habitualmente se utilizan para tratar las enfermedades pulmonares. Así, la mitad de los niños recibieron hidrocortisona mientras que la otra mitad no recibió tratamiento alguno.
Los estudios realizados posteriormente no arrojaron diferencias significativas entre los dos grupos que contaban con niveles similares de tensión arterial o bombeo de sangre, entre otros aspectos.
De todos modos, los investigadores creen que los sujetos son todavía demasiados jóvenes para revelar los efectos adversos cardiovasculares de los esteroides. Estudios similares llevados a cabo en animales demuestran que las consecuencias de este tipo de terapia sobre sujetos neonatales pueden surgir en la edad adulta.