‘Que vuelva el PP’. Este es el grito unánime de miles de ciudadanos que nada tienen que ver con la política ni guardan la más mínima relación de filiación o pertenencia ni con la formación popular ni con ningún otro partido. Simplemente, son hombres y mujeres a los que les gusta la diversión, el jaleo, el bullicio, el movimiento…. Y que todos los veranos tenían una cita inaplazable con la convocatoria que se había convertido, por derecho propio, en la copia palmesana del San Fermín pamplonica: la Romeria de Sant Bernat, ¡Qué tiempos aquellos en los que la entonces alcaldesa de Palma y su séquito de concejales y asesores debían desafiar los epítetos, nada elogiosos por cierto, que les dedicaba la airada multitud concentrada en el camino que conduce al monasterio de la Real! Los manifestantes se erigieron, durante varios e inolvidables veranos, en la conciencia crítica del poder establecido, adoptando al hospital de Son Espases en símbolo de la revolución del pueblo contra el sistema.
Eso era antes, cuando gobernaba el PP. Ahora los populares invernan en la oposición, y la reciente edición de la Romeria de Sant Bernat tuvo tanta carga transgresora como una conferencia sobre aspirinas.
Entretanto, a pocos metros, el esqueleto del edificio de Son Espases se alzaba prominente. Y es que el PP ya no gobierna, ciertamente, pero el hospital contra el que tantos declaraban luchar será pronto una realidad que ahora, por arte de magia, ya no parece molestar a nadie.