
Persiste el despilfarro a pesar de la crisis
Como ciudadano balear me pregunto cómo es posible que el actual govern mantenga el despilfarro de dos televisiones autonómicas que suponen un gasto, con superdéficit incluido, de alrededor de 200 millones de euros. Simultáneamente, asistimos impertérritos a cómo se desmantelan servicios sanitarios o cómo se degradan y se desvalorizan los cuidados a las personas más necesitadas, no reconociéndose su fragilidad humana, no asumiéndose las justas reivindicaciones de los excelentes cuidadores. ¿Se imaginan el drama y la indefensión de estas personas? ¡Vivan los ideologotas pseudo progresistas! Faltan recursos en salud mental y, sobre todo, a nivel sociosanitario, pero no se corta la hemorragia crematística de dos entes ni audio ni visuales injustificables e inútiles y cuya audiencia está en el sótano. Es tirar el dinero público. La perversidad en el lenguaje está en cotas jamás superadas, y las consignas se repiten cual disco rayado y buscando el efecto opiáceo-placebo: “Nuestro objetivo prioritario son las prestaciones sociales”. La impostura no deja de crecer .Se niega la realidad, y para disfrazar lo falso se escenifica la sobreactuación. Para ellos no hay ni despilfarro ni crisis. Están dedicados en cuerpo y alma a la organización de la apariencia. Organizan el sufrimiento, pero no se ocupan de la anestesia. Cómo se gasta el dinero publico y cómo se prioriza ese gasto es un asunto de ética política. Sobran clichés y estereotipos, y las consignas y etiquetas ya no cuelan cuando se asiste a la degradación del espacio público. Es mas fácil querer a los ideales y al corralito particular que a las personas. El despilfarro televisivo balear y la chorizopatía pretérita son la metáfora de la falta de respeto de la clase política a los ciudadanos de nuestras islas, y de cómo hípervaloran el control mediático que les permite engordar sus roles y disimular el constante ridículo que les sostiene. No nos los merecemos.La patología del ombligo
Una consumopatía psicosocial posmoderna está emergiendo sin freno. Se llama ombligopatía narcisista... No es difícil reconocerla, pero no es aceptada por el que la padece, que la niega una y otra vez. El entorno sufre y es martirizado por el ombligópata. Su obsesión es la verticalidad, no soporta la horizontalidad del respeto. La ombligopatía nunca se sacia. Su trauma y eslabón perdido es el cordón, más bien la manguera, umbilical, que nunca pudo suministrar y nutrir su voracidad sin limites. Pobre y mala madre que nunca le dio suficiente teta, ni en el útero ni después. El mamoneo no lo han superado. La tribu ombligópata nunca está satisfecha. Comen la comida de su plato y les quitan las cucharas a los demás para que no puedan comerse la suya. Les jode que los demás se alimenten, que coman razonablemente y que además les aproveche. Sienten ambivalencia ante su ombligo, al cual miran una y otra vez. Es el más hermoso de todos, es el más omnipotente y mágico. Solo que es limitado y no sirve para reproducirse ni para cagar. La conducta del ombligópata siempre es aparente: solo le importa que sus gestos y acciones se sepan y se proyecten mediáticamente. Necesitan ser admirados una y otra vez. Su búsqueda de reconocimiento refleja su indigencia interna y su insoportable levedad yoica. La impostura no resuelve lo que no es. Son temibles en contextos de poder. Desconocen que no mean colonia ni sudan Chanel Five. Precisan que los que lo rodean inflacionen su rol. No aceptan que son humanos y que no tienen control ni sobre su principio ni sobre su fin. Absolutizan el intermedio creyéndolo eterno. Compadézcalos, pero manténgalos lejos de usted: son muy tóxicos. ¡Ah!, y además no se curan ni con Prozac.
Enhorabuena al doctor Triola
El tiempo, juez implacable, pone a cada uno en su sitio. Los buenos, al final, acaban ganando. Después de la cacicada de la OMC, la organización mas estéril, cara, ineficaz burocratizada y obsoleta del estado español (aclaro que es el ‘aparachnik’ médico central para recaudar el diezmo medico), que impidió al doctor Triola presentarse a las elecciones, la Justicia ha dictado sentencia a favor del ex presidente del Colegio de Médicos. ¿Qué hubiera pasado, y qué no hubiera pasado, si el doctor Triola se hubiera presentado? La respuesta, como dijo Dylan, está en el viento.
Reflexión
Mientras no consigamos suprimir ninguna de las causas de la desesperación humana, no tendremos derecho a intentar suprimir los medios por los cuales el hombre intenta liberarse de la desesperación.