
La médico del equipo de Cuidados Paliativos del Hospital de Laredo Rosa Díez Cagigal destacó la importancia de que los pacientes terminales no se sientan abandonados por los médicos. Por ello, en un seminario sobre Atención Primaria de los cursos de la Universidad de Cantabria en Laredo, consideró necesario que los médicos de Atención Primaria tengan una "mentalidad paliativa" para que ni la familia ni el paciente se sientan desamparados.
La experta comentó que el tratamiento paliativo se realiza cuando ya no se puede curar a un paciente a través de un tratamiento activo. Los médicos de paliativos "aliviamos los síntomas" controlando el dolor con fármacos y "acompañamos" al enfermo y a sus familiares en el proceso de la muerte porque "aunque la muerte es un instante, el proceso es duro", indicó la especialista en paliativos, quien resaltó que el acompañamiento puede satisfacer profesional y personalmente al médico al ver que el paciente se siente bien atendido.
La médico señaló como un factor clave la comunicación entre el paciente y su familia. Así, apuntó que en ocasiones los pacientes conocen su enfermedad pero existen "barreras en la comunicación" y en esos momentos los profesionales tienen que "ponerse a su disposición y tener muy presente la importancia de aprender a escucharlos". Además, los médicos darán la información al ritmo que paciente y familia pidan, pero "respondiendo siempre a todas sus preguntas".
Díez Cagigal aseguró que "todavía hay muchos tabúes en torno a la muerte" y destacó que cada persona tiene el suyo. La médico explicó que uno de los principales problemas de muchos profesionales es que "tiene miedo a la muerte o la viven como un fracaso" y hasta que no lo superen "no podrán abordar un enfermo terminal".
La médico de paliativos comentó que aunque los médicos estudian para curar también deben aprender que cuando no se puede curar "no es un fracaso, sino otra parte de la enfermedad, porque morir es inevitable".
Por último, resaltó que la medicina paliativa debe tener un enfoque integral y global. A su juicio, no se hará una buena medicina paliativa si no se atiende a la familia y si no se tiene en cuenta la comunicación con el paciente. "Debemos atender la integralidad de la persona con su parte física, psíquica y respetando su espiritualidad y sus creencias. Se puede controlar un dolor pero si no se atiende al conjunto de la persona no se podrán controlar todos los dolores", concluyó.