Muy cucos los de la Conselleria de Salut a la hora de proporcionar divulgación pública a las listas de espera quirúrgica. El comunicado facilitado a los medios de comunicación dedica la práctica totalidad de su contenido a glosar las excelencias de los indicativos que favorecen la buena imagen del departamento que dirige Vicenç Thomàs, mientras que pasa de puntillas, y casi sin quererlo, por otros aspectos de la gestión de las listas de espera que, a simple vista, parecen igualmente significativos. ¿O acaso resulta una cuestión sin relevancia que el número de pacientes que aguardan someterse a una intervención quirúrgica en la sanidad pública balear haya aumentado durante el último año en más de mil personas? Este es un dato que apenas se trata de refilón en la nota de prensa de la Conselleria de Salut, y de hecho muchos medios ni siquiera lo reflejaron en los artículos o reportajes que elaboraron al hilo de esta noticia. Por supuesto, forma parte de la habilidad de la política informativa de cualquier institución diseñar las estrategias adecuadas para potenciar la buena imagen de los gestores que se hallan al frente de ese organismo. Sin embargo, también en estas prácticas existen unos determinados límites.