Las infecciones producidas por microorganismos multirresistentes a los antibióticos administrados de forma habitual en los hospitales españoles siguen aumentando significativamente. “Los microorganismos que causan infecciones, tanto comunitarias como hospitalarias, no sólo se han vuelto más virulentos, sino que han sido capaces de desarrollar mecanismos de resistencia a varias de las diferentes familias de antibióticos clásicos.
Esta es una realidad que dificulta el tratamiento de las enfermedades infecciosas y supone un verdadero reto ya que es causa de una mayor morbilidad y mortalidad en estos pacientes”, explica el doctor Miguel Salavert, médico adjunto de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario La Fe de Valencia y uno de los expertos participantes en el simposio ‘Aportación de la tigeciclina al arsenal antibiótico’, celebrado recientemente en Palma de Mallorca.
Según explica este especialista, la cifra o porcentaje global de infecciones hospitalarias “no es alarmante ni está aumentando necesariamente en todos los hospitales, gracias a las medidas de vigilancia y de control de la infección establecidas en cada centro, sino que lo que está creciendo es probablemente el número de microorganismos patógenos que han conseguido una ventaja biológica en su supervivencia, algunos que han cambiado su capacidad y factores de virulencia, y otros que han conseguido ampliar su espectro de resistencias”.
Por este motivo, la utilización de nuevos antibióticos de amplio espectro como la tigeciclina (Tygacil®) ha sido bien acogida por los Servicios de Enfermedades Infecciosas de los hospitales españoles. “Es en la situación actual, donde tenemos tanto infecciones comunitarias como intrahospitalarias en las que el panorama de multirresistencias afecta a muchos microorganismos patógenos implicados, donde un antibiótico de espectro suficiente y muy específico como la tigeciclina es siempre bienvenido, porque tiene la capacidad de actuar sobre cepas bacterianas frente a las cuales nos habíamos quedado muy limitados en cuanto a opciones de tratamiento”, destaca el doctor Salavert.
El doctor Salavert subraya que, actualmente, “se está utilizando la tigeciclina como tratamiento empírico en las situaciones en las que está indicada en ficha técnica como la infección intraabdominal complicada o la infección grave de piel o tejidos blandos”.
Infecciones de la piel y partes blandas
En concreto, las infecciones de la piel y partes blandas más frecuentes en los hospitales españoles son las celulitis -inflamación de los tejidos conectivos celulares subcutáneos- (80%), seguidas a distancia por las fascitis (7,7%) y las miositis (3%). La edad media de los pacientes con este tipo de infecciones ronda los 60 años y hasta tres cuartas partes de ellos presentan enfermedades asociadas, siendo la más prevalente la diabetes mellitus (20% de los pacientes) y el alcoholismo crónico (15%). “Esta alta tasa de comorbilidades hace que las infecciones de la piel y partes blandas posean una letalidad importante, en torno al 7%”, asegura el doctor Jaime Jimeno Fraile, Médico adjunto Servicio de Cirugía General y Torácica del Hospital Universitari del Mar en Barcelona.
En este tipo de infecciones hospitalarias, la tigeciclina ha demostrado un amplio espectro de actividad antimicrobiana y una muy buena difusión a los tejidos blandos. “El espectro de actividad de este antibiótico incluye prácticamente todas las bacterias Gram positivas, incluyendo Staphylococcus aureus resistentes a meticilina (SARM), estafilococos negativos para la coagulasa resistentes a varias clases de antibióticos y Streptococcus pyogenes. Además, presenta una buena actividad contra las enterobacterias habituales de este tipo de infecciones. Esta buena biodisponibilidad del antibiótico a los tejidos blandos inflamados y el amplio espectro de actividad, incluyendo microorganismos emergentes multirresistentes, lo sitúan como un antibiótico adecuado para el tratamiento empírico de la infección grave de piel y tejidos blandos”, destaca el doctor Jimeno.
Frente a infecciones intraabdominales
Tigeciclina (Tygacil®) es uno de los pocos antibióticos nuevos de amplio espectro disponibles en nuestro país, que tiene actividad frente a muchas bacterias Gram positivas, tales como S. aureus, y muchos patógenos Gram negativos comunes, como Escherichia coli, aparte de la flora anaerobia. “Los principales factores que influyen en el pronóstico del tratamiento del paciente con infección intraabdominal grave son el grado de severidad de la sepsis, el diagnóstico y la resucitación precoz, el adecuado control del foco de infección y la prontitud y acierto del tratamiento antibiótico empírico inicial.
En estas circunstancias la aparición de nuevas familias de antibióticos como la tigeciclina, con mecanismo de acción diferente, mejoran notablemente el arsenal para el tratamiento de la infección intraabdominal complicada así como la presión de resistencia de los carbapenémicos”, resalta el doctor Xavier Guirao, del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital General de Granollers en Barcelona. La tigeciclina (Tygacil®), según este especialista, destaca por su gran volumen de distribución y resistencia frente a los microorganismos diana en el paciente con sepsis grave y, por otra parte, la buena penetración tisular sin pérdida de acción en medio ácido. “Además, la tigeciclina constituye una buena pauta alternativa en el paciente con alergia a los betalactámicos. Así pues, el cirujano dispone en la actualidad de un nuevo antibiótico, útil en el rescate empírico del paciente con infección intraabdominal complicada con factores de riesgo de fracaso terapéutico y que asociado a aminoglucósidos o a betalactámicos confiere una cobertura universal frente a patógenos multirresistentes”, afirma el doctor Guirao.
Los especialistas participantes en el Simposio también resaltaron el uso de tigeciclina frente a uno de los microorganismos de gran virulencia, el Acinetobacter baumannii. Esta bacteria es la responsable de casi el 7% de las infecciones que afectan a los pacientes hospitalizados en las Unidades de Cuidados Intensivos y su mortalidad puede llegar a ser hasta del 50% cuando se trata de infecciones con invasión del torrente sanguíneo. “El uso de la tigeciclina en combinación con otros agentes activos frente a este patógeno puede ser una buena opción terapéutica, ya que el fármaco ha demostrado tener una importante actividad frente al mismo, aunque, no olvidemos, se trata de un patógeno muy especial y es capaz de mutar, adaptarse y crear nuevas resistencias”, afirma el doctor Salavert.