Durante los meses de verano los casos de cólicos en el riñón, se dan con más frecuencia que el resto de año. Las temperaturas elevadas provocan que se pierda más agua a través de la piel, aumentando el riesgo de que las sales que porta la orina se aglutinen hasta crear una piedra en los conductos urinarios. Los cálculos renales son responsables en un 95% de los casos del cólico nefrítico. Cada año se diagnostican alrededor de 350.000 nuevos casos de esta patología que afecta en nuestro país a más de un millón y medio de personas.
Por esta razón, los expertos recomiendan en estos meses ingerir una mayor cantidad de líquidos para compensar la pérdida de agua y evitar las posibilidades de sufrir un cólico nefrítico. El doctor Enrique Pérez-Castro, director médico de la Clínica La Luz y responsable de Unidad de Urología del citado centro explica que “para el correcto funcionamiento de los riñones en cualquier época del año es fundamental tomar al menos cada día más de dos litros de agua, pero aún más en los meses de verano para evitar la deshidratación y, como consecuencia, la formación de cálculos en el riñón, vejiga y uréter”.
Los avances desarrollados en los últimos años han conllevado que, en la actualidad, sólo el 5% de los pacientes con litiasis requiera una intervención quirúrgica como tratamiento. Así, en la actualidad, los cálculos renales pueden eliminarse a través de litotricia o endourología, técnicas mínimamente invasivas que consisten en aplicar ondas de choque o procedimientos endoscópicos. La Unidad de Urología de la Clínica La Luz, que cumple este año su 25 Aniversario, ha sido pionera en España de la implantación de estas técnicas, que han ayudado a mejorar la calidad de vida de muchos pacientes.
Según el doctor Pérez-Castro, “la Unidad de Urología mantiene desde su inicio una filosofía de innovación tecnológica e incorporación de técnicas avanzadas, que permiten tratar al paciente urológico (sistema urinario en la mujer y el hombre y genital en el hombre) con una alta tasa de efectividad asociada a una corta estancia hospitalaria”. En la actualidad, esta Unidad abarca las siguientes secciones: andrología e impotencia masculina, oncología urológica, tratamiento integral de la litiasis e incontinencia urinaria femenina. Entre los procesos que se llevan a cabo, el doctor Pérez-Castro destaca “la biopsia de próstata dirigida por espectroscopia, litotricia renal, cirugía endoscópica, tratamiento médico y quirúrgico de la impotencia, cirugía laparoscópica, tratamiento del cáncer de próstata y tratamiento mínimamente invasivo de la incontinencia urinaria”.
Junto a la excelencia clínica, la Unidad de Urología utiliza tecnología de última generación en los procesos, tanto diagnósticos como terapéuticos, de forma que en los últimos años ha ido adoptando las últimas técnicas en la especialidad: litotritor extracorpóreo por ondas de choque DOLI, litotritor endoscópico LASER-Holmiun, ecografía abdominal y transrectal, sistema de punción prostática transperineal dirigido por espectroscopia, sistema de endovisión laparoscópica, sistema de dilatación hidráulica ureteral, endoscopios rígidos y flexibles (cistoscopio, ureteroscopio y nefroscopio) y distintos sistemas láser.
Piedras en el riñón o uréter
La situación de los cálculos en el aparato urinario determina el tratamiento. En las ocasiones en las que la piedra se encuentra en el riñón o en el uréter alto se emplea la litrotricia extracorpórea para destruirlas. “Para emplear esta técnica no invasiva a través de ondas de choque, se utiliza el litotritor, un aparato de alta tecnología que produce descargas eléctricas o electromagnéticas para generar ondas de choque. El aparato se coloca en un extremo del cuerpo y, con un doble sistema de rayos X, se localiza el lugar en que se encuentran los cálculos, para enviar directamente las ondas, que atraviesan la piel, los músculos, la grasa y llegan al riñón. “Este procedimiento”, explica el doctor José Ignacio Iglesias, experto en Urología y miembro de la Unidad, “no daña estos órganos, sino que sólo destruye las piedras, convirtiéndolas en fragmentos pequeños que pueden ser expulsados a través del tracto urinario”.
“La litotricia renal extracorpórea por ondas de choque, frente a la cirugía, ofrece eficacia en la eliminación de los cálculos renales sin necesidad de hospitalización, con una sedación leve y sin lesionar la musculatura del paciente”, añade este experto. “Esto es muy importante si tenemos en cuenta que la mayor incidencia de litiasis renal se da en personas de 30 a 50 años, etapa de la vida en la que la actividad laboral es fundamental”. A este respecto, el doctor Pérez-Castro añade además que “esta técnica evita múltiples operaciones quirúrgicas, ya que la litiasis es una patología con un alto porcentaje de recidivas”. Así, se estima que el 60% de los pacientes que ha tenido un cálculo tendrá otro antes de 10 años, el 35% antes de 5 años y el 15% antes de un año tras el primer episodio.
Piedras en el uréter
En los casos en los que el cálculo se sitúa en el uréter se emplea la ureteroscopia, que consiste en el uso de endoscopios de pequeño calibre que acceden a la vía urinaria y se deshace el cálculo por medio del láser. Se estima que, en la actualidad, más de la mitad de los cálculos del aparato urinario se tratan con la técnica de la ureteroscopia en todo el mundo. Desde su creación en 1980, este método ha proporcionado al especialista la posibilidad de ejercer un diagnóstico preciso del desarrollo de patologías urológicas tales como los cálculos en el riñón, ciertos tumores y hematurias –sangrado renal o ureteral.
El doctor Pérez-Castro, inventor de la técnica de la ureteroscopia explica que “frente a otros métodos de diagnóstico como el TAC, ecografía o resonancia, sólo la ureteroscopia ofrece la posibilidad de observar en directo el uréter y el riñón en su interior, lo que aumenta la calidad y fiabilidad del diagnóstico y de la manera de abordar el tratamiento de las patologías urológicas”. Así, esta técnica permite la exploración y aplicación de diferentes tratamientos frente a tumores urológicos, cálculos en el tracto urinario, estenosis ureterales, malformaciones congénitas y la exploración de patologías que no son perceptibles con otros estudios radiológicos convencionales.
La utilización de instrumentos rígidos para este tipo de intervenciones es la práctica más extendida, frente a los flexibles. A este respecto, el doctor Pérez-Castro indica que “en los últimos años, en la parte del tratamiento, la ureteroscopia rígida ha evolucionado en gran medida, principalmente porque su aplicación, combinada con el láser, permite la eliminación de piedras o tumores. Mientras que el campo del diagnóstico, los aparatos ureteroscopios ahora son más finos y las cámaras de endovisión son cada vez mejores de calidad con menor volumen y menor peso”.
Litiasis renal en España
El principal síntoma de un cólico nefrítico provocado por piedras en el riñón es un dolor intenso, brusco e inesperado que se localiza en aquella parte donde se deposita el cálculo, bien en el costado cuando se encuentra en los riñones o en los testículos o genitales cuando se sitúa en la parte inferior del aparato urinario. “En algunos casos, el dolor va precedido de la presencia asintomática de sangre en orina, provocada porque al descender la piedra a través del uréter va rascando sus paredes, aunque sólo es perceptible a través del microscopio, o que ésta se vuelva de color oscuro intenso”, advierte el doctor Iglesias.
En las últimas décadas, la incidencia de esta enfermedad en los países desarrollados ha aumentado, y aunque depende de las zonas y la alimentación de la región, en líneas generales se estima que un 4% de la población española sufre litiasis o cálculos (“piedras”) en las vías urinarias. Esta enfermedad es la más frecuente tras las infecciones y las enfermedades prostáticas que se pueden localizar en las vías urinarias.
El doctor Iglesias explica que “la litiasis es más común en la población entre los 25-50 años. Es decir en la época de mayor productividad de la vida, por ello esta enfermedad suele tener una carga económica considerable por las bajas laborales que ocasiona”. Recientemente, un estudio de la Asociación Española de Urología indicó que el aumento en España de pacientes con cálculos en el riñón se asociaba a la vida sedentaria y al abuso de comida rápida.
Los cálculos renales pueden ser causa o consecuencia de infecciones frecuentes de la orina, por lo que puede aparecer fiebre, molestias al orinar y dificultad para la micción. Por último, con menor frecuencia, se pueden producir otros problemas médicos, como la nefrocalcinosis o depósitos de calcio en el tejido de riñón, cálculos coraliformes (moldes de calcio que rellenan la pelvis renal), insuficiencia renal, etc.