
La mayoría de trastornos de la alimentación aparecen en edad muy temprana: la anorexia en la infancia, pubertad y adolescencia; y la bulimia sobre todo en la adolescencia y la juventud. Es por ello que la familia es un instrumento muy importante para la prevención y el tratamiento de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA).
El Instituto de Trastornos Alimentarios organiza cada último sábado de mes la llamada Escuela de Padres para ofrecer a los familiares de los pacientes un lugar de encuentro donde resolver sus dudas, recibir consejos y poner en común su experiencia. Los asistentes se encuentran con otros padres en la misma situación y los terapeutas que conocen el día a día de los enfermos les dan algunas pautas sobre cómo deben actuar.
De esta forma, las familias tienen que implicarse y participar en el tratamiento, además hay que formarse una opinión general sobre el trastorno, sus complicaciones físicas y psicológicas, el pronóstico y las interacciones de los factores sociofamiliares tanto en su aparición como en el tratamiento. Es fundamental que la familia se implique activamente y se corresponsabilice del tratamiento.
Esta implicación supone estimular la autonomía y la responsabilidad del enfermo en el proceso de curación, así la cooperación de todos los miembros de la familia, mejorará la comunicación y las relaciones intrafamiliares.
La familia tiene que colaborar con el equipo terapéutico y no cuestionar las decisiones ni planteamiento del tratamiento. Es necesario que se acepte el diagnóstico y los síntomas, sin infravalorar la gravedad de la enfermedad o pensar que se puede curar sin ayuda profesional.
Toda la informacion y manejo de los TCA que nos dan me parece perfecta, pero se estan olvidando que no todos los enfermos de TCA estan en tratamiento
Hay poca informacion para los padres que tenemos hijos con TCA pero que no son concientes de ello y por eso no estan en tratamiento
Los padres no sabemos que hacer con esta situacion.
Como podemos los padres ayudar a que acepten la enfermedad.
Que podemos hacer. Gracias, Rosa