Podíamos leer hace unos días en un medio de comunicación escrito que el conseller más inaccesible del actual Govern de les Illes Balears es el titular de Economia, Carles Manera. Por inaccesibilidad, entiende este periódico las dificultades que los profesionales de la información encuentran a la hora de recabar declaraciones o manifestaciones del conseller. Yes que a Manera le gusta hacer las cosas a su ídem, y por ello se ha ganado a pulso el apodo de ‘My Way’. En esto se parece a su insigne esposa, la que fuera consellera de Salut en la anterior legislatura del Pacte de Progrés y que en la actualidad se dedica a fustigar, sin miramientos, al Colegio de Joyeros de Cantabria. No nos pregunten el motivo de la animadversión de Aina Salom hacia esta institución colegial, porque por mucha imaginación que le echamos al asunto no se nos ocurre ninguna razón, por peregrina que resulte. También Salom hacía las cosas a su manera, y si la transparencia de datos e información estuvo reñida con su gestión al frente de la Conselleria de Salut, su ilustre esposo, frustrado aspirante a rector de la UIB al que Antich rescató del ostracismo para que se sumara a la causa del Govern, no le anda a la zaga. El caso de Manera recuerda la definición que un periodista norteamericano realizó sobre Richard Nixon y que el cineasta Oliver Stone recogió en la película que dedicó a la biografía política del controvertido presidente norteamericano: “Nixon es la oscuridad, más allá de la oscuridad. Vive en la oscuridad y se nutre y se alimenta de ella”. Un auténtico ‘waterwate’ este Govern cuyo conseller de Economia asegura que el concurso de acreedores más importante de la historia de Baleares, el del Grupo Drac, no provoca ningún tipo de alarma.