Individualizar el tratamiento en cada paciente es la única vía para detener el avance del asma. En la actualidad, entre el 5-15% de la población europea sufre asma y se estima que sólo una tercera parte de los asmáticos están correctamente controlados. El programa científico de la XVII edición del Congreso de la Academia de Alergología e Inmunología Clínica (EAACI), que concluye mañana en Barcelona aborda el manejo del asma y sus tratamientos.
El doctor Santiago Quirce, coordinador del Comité de Asma de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) y jefe del Servicio de Alergia del Hospital La Paz de Madrid explica que “el objetivo del tratamiento del paciente asmático es conseguir el control de sus síntomas por encima de la gravedad de su enfermedad, lo que le permitirá llevar una vida sin limitaciones. Y para ello, la clave es ajustar el tratamiento, atendiendo a las características del paciente, e incidir en la educación e información que el asmático tiene de su enfermedad para asegurar el cumplimiento del tratamiento”.
En este sentido este especialista añade que “hoy en día el asma sigue estando mal diagnosticada e infratratada y, por tanto, en la mayoría de los casos la falta del control de la enfermedad se debe a que los médicos y pacientes tienden a infravalorar los síntomas –muchos asmáticos creen que deben sufrirlos-. Esto nos indica que no se cumplen las guías nacionales e internacionales de tratamiento, dirigidas en todo momento a conseguir que el paciente emplee el medicamento más adecuado a su patología para que disfrute de una vida normal sin limitaciones”.
Prevalencia del asma en EuropaPor regiones, se observa que la prevalencia de asma es superior en el Norte de Europa que en el Sur. Mientras que en los países anglosajones el número de pacientes puede alcanzar al 20% de la población, en los países del Mediterráneo ronda el 5%. “En general, ciertos estudios apuntan que el aumento del asma en Europa es por causa del estilo de vida occidental ligada a la denominada “Teoría de la higiene”, que define el entorno actual que nos rodea - ajeno al contacto con microorganismos y endotoxinas gracias a la terapia con antibióticos y las vacunaciones-, lo que produce que como el sistema inmunitario no tiene estimulación y, sobre todo en los primeras etapas de la vida, lo más probable sea que desarrolle asma”, explica el doctor Quirce.
Aunque, la explicación de la diferencia entre regiones podría encontrarse en los hábitos de la alimentación, “parece que la dieta mediterránea de los países del Sur a base de aceite de oliva, frutos secos, pescado, verduras, frutas y hortalizas puede prevenir a sus habitantes frente a las enfermedades alérgicas y a una mayor exposición a la luz solar”, añade este especialista, “según una teoría reciente, la luz del sol, al favorecer la síntesis de vitamina D, tendría un efecto inmunoregulador y, por tanto, el mayor número de horas de sol en los países del Mediterráneo podría ser un factor de protección frente al desarrollo del asma”.
Rinitis asociada al asmaLos expertos en alergología indican que la alergia respiratoria es una enfermedad sistémica que se manifiesta en diferentes órganos diana como la nariz (rinitis), ojos (conjuntivitis) o bronquios (asma).
El doctor Antonio Valero, miembro del Comité Organizador del XXVII Congreso de la EAACI, coordinador del Comité de Rinoconjuntivitis de la SEAIC y presidente de la Sociedad Catalana de Alergología e Inmunología Clínica (SCAIC) explica que “la guía de tratamiento ARIA (Impacto de la Rinitis Alérgica en el Asma) indica que la vía respiratoria es única y, por tanto, debe tratarse como una única enfermedad. Cuando un paciente tiene rinitis debemos investigar como está el pulmón y, del mismo modo cuando nos encontramos con un asmático debemos preguntar y tratar, también, los síntomas de rinitis”. Por ello, sufrir una rinitis es un riesgo latente para desarrollar asma. De hecho, se estima que entre el 20-50% de los pacientes con rinitis terminan desarrollando asma.
En Europa, se estima que el 20% de la población sufre una rinitis alérgica. Los principales alérgenos son pólenes (50% de los casos) y ácaros. Entre los pólenes, los más importantes, por orden, son las gramíneas, el abedul, el olivo, la parietaria y el plátano.
Abordaje integral de la vía respiratoriaEste especialista indica que cuanto más tiempo de evolución tenga la rinitis, más probabilidades tiene el paciente de desarrollar asma. “Se estima que un paciente con rinitis desarrolla asma en el plazo de 5-10 años”, añade, “nuestra experiencia nos indica que si se controlaran mejor a los pacientes con rinitis alérgica, el porcentaje de asmáticos sería inferior”.
El tratamiento de la vía respiratoria tiene tres pilares: en primer lugar, el tratamiento farmacológico dirigido al control de los síntomas (antihistamínicos); a la inflamación (corticoides inhalados) y los broncodilatadores de acción prolongada; en segundo lugar se encuentra, la inmunoterapia o vacunación antialérgica, única medida que se dirige al origen de la enfermedad y, en tercer lugar, la educación del paciente.
A este respecto, el doctor Quirce añade que “en cuanto al tratamiento del asma, en los últimos años se están aplicando las terapias biológicas con anticuerpos monoclonales anti IgE con gran éxito en los casos de asma grave que no se controlan con otras opciones terapéuticas”.