El buscador Google se ha convertido en una herramienta cibernética imprescindible en los tiempos modernos. Hace algunas décadas la relevancia del estatus social se medía por el número de fiestas a las que uno era invitado, pero en la actualidad el mejor instrumento de medición es el número de referencias que contiene el Google acerca de esa persona en concreto. El problema es que, en algunos casos, como el de Panxeta, amigo ya inseparable de esta sección, Google muestra una cierta tendencia a la crueldad. Las referencias de Google a Panxeta son, como podrán imaginarse, cuantiosas, gracias en buena medida a la continua presencia de este singular personaje en la sección que ahora nos ocupa, la Antesala del Quirófano. Sin embargo, si en vez de teclear el apodo de Panxeta el usuario informático escribe en la pantalla el nombre auténtico del personaje, las referencias disminuyen a ritmo vertiginoso. APanxeta le ha ocurrido como a esos actores que son más conocidos por el nombre de los roles que encarnan en la pantalla, que por su propio nombre. Según los críticos cinematográficos eso ocurre cuando el interés del personaje supera en mucho el de la persona. ¿Debe haber ocurrido eso mismo en el caso de Panxeta?