
Por si algún médico o facultativo todavía albergaba alguna duda sobre a quién defienden los llamados sindicatos de clase, estas se habrán disipado totalmente.
La Mesa Sectorial de Sanidad extraordinaria que debería haberse celebrado el pasado lunes no pudo, finalmente, constituirse por falta de quórum. Debido a la deliberada y concertada inasistencia de todos los sindicatos, exceptuando naturalmente el CEMSATSE, en la Mesa no se pudo negociar la propuesta de preacuerdo de salida de huelga por la renuncia de esos sindicatos a la negociación.
Esta circunstancia, más que previsible dada su manifiesta hostilidad evidenciada durante el desarrollo de la huelga, obligará a la Administración, tras el rehúse de los sindicatos, a negociar y, por la consciente renuncia del derecho a la negociación colectiva de estos sindicatos, a dictar una resolución. La Administración está obligada a la negociación con los sindicatos con representación en la Mesa Sectorial, pero si estos renuncian e impiden la negociación al no concurrir a una sesión de la misma, estando debidamente citados, el Ib-Salut tendrá que aprobar una resolución que recoja los preacuerdos de salida de huelga, suscritos con el comité de huelga Dentro de su política de patente hostilidad contra los médicos, tanto UGT como CCOO han interpuesto sendas demandas contra el Ib-Salut por haber mantenido conversaciones con el comité de huelga, tal como ordena la ley durante una huelga, y según ellos haber violado su derecho a la “negociación sindical”, ese derecho que hoy han despreciado y al que han renunciado al no acudir a la Mesa Sectorial, en una actitud previamente concertada a modo de martingala, para evitar que los facultativos puedan ver cuanto antes reflejadas en sus nóminas las mejoras que la Administración aceptó negociar en la Mesa Sectorial tras la huelga.
Ahora, sabéis quién es el responsable del retraso en ver efectivas las mejoras retributivas: CCOO, UGT y los demás sindicatos seguidistas de esta actitud beligerante contra los médicos.