
El Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM) ha presentado uno de los estudios más ambiciosos entre los difundidos en la 44 Reunión Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), que hasta el día 3 de junio se celebra en Chicago.
En esta investigación liderada por el doctor Miguel Martín, presidente de GEICAM y del Servicio de Oncología Médica del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, han participado hospitales de toda España y se han incluido más de 1.059 pacientes con cáncer de mama diagnosticadas en fase inicial y sin afectación de ganglios linfáticos. “Es el primer y único ensayo clínico realizado en todo el mundo que evalúa el papel de la quimioterapia con taxanos, en concreto con docetaxel, en el tratamiento complementario de estas pacientes”, comenta el doctor Álvaro Rodríguez-Lescure, miembro de la Junta Directiva de la SEOM y uno de los autores del estudio de GEICAM.
Normalmente tras la cirugía se aplica un tratamiento adyuvante con quimioterapia que contiene taxanos para reducir el riesgo de recaída. Hasta ahora, esta quimioterapia había demostrado ser más eficaz en pacientes con afectación de la axila pero no se había publicado ningún trabajo que determinase el beneficio en pacientes con la axila libre de enfermedad.
“Entre estas pacientes se seleccionó a aquellas que tuvieran mayor riesgo de que la enfermedad se extendiese a partir de unos determinados criterios, como el tamaño del tumor o los receptores hormonales”, explica el doctor Rodríguez-Lescure, del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario de Elche. Los resultados muestran que la quimioterapia con docetaxel (pauta conocida como TAC que incluye docetaxel, adriamicina y ciclofosfamida) es significativamente mejor que la quimioterapia clásica que se utilizaba en este tipo de tumores basada en antraciclinas exclusivamente (FAC; fluorouracilo, adriamicina y ciclofosfamida). “Las pacientes tratadas con el primero de estos esquemas conseguía reducir el riesgo de recaída en un 33%, que es un porcentaje estadísticamente muy significativo”.
La paciente descansa cada mes sin pérdida de eficaciaEn ASCO, se han presentado resultados de un estudio realizado por cinco hospitales españoles que incluyó 40 pacientes con cáncer de mama avanzado tratadas con una pauta que incluye el anticuerpo monoclonal trastuzumab más las quimioterapias carboplatino y paclitaxel. Los autores de este estudio multicéntrico fase II querían comprobar si había diferencias de eficacia y seguridad si en lugar de aplicar este esquema semanalmente se administraba durante tres semanas y luego se descansaba durante una semana. El resultado es que esa semana libre de tratamiento tiene un efecto favorable en la calidad de vida de la paciente sin que ello suponga una pérdida de actividad de la medicación.
“La idea de investigar el beneficio de esta pauta de administración tiene su origen en trabajos previos que sugerían que la vida media de trastuzumab era más larga de lo que puede parecer. Una semana de descanso supone para la paciente no tener que acudir al hospital durante 14 días. La respuesta y la tolerancia es excelente con una incidencia de efectos tóxicos graves muy reducida”, asegura el doctor Javier Salvador, miembro de la Junta Directiva de SEOM, coordinador del Servicio de Oncología Médica del Hospital de Valme de Sevilla y uno de los autores de este estudio.
Este especialista insiste en la importancia que tienen los resultados de tolerancia teniendo en cuenta que se añade trastuzumab a un taxano (paclitaxel) y un platino (carboplatino), que son medicamentos que pueden provocar una toxicidad considerable. “Las medianas de supervivencia encontradas son similares a las descritas en otros estudios, con datos de toxicidad muy favorables. Con estos datos se podría afirmar que este esquema es una opción válida en pacientes que sobreexpresen HER2 y que habrá que confirmar en estudios posteriores”, añade el doctor Salvador.
Prevención de osteoporosis y metástasis óseas en cáncer de mama con bisfosfonatosUno de los estudios más relevantes este año en cáncer de mama es el llamado ABCSG-12, realizado por el Grupo Austriaco de Investigación en Cáncer de Mama. Se puso en marcha para investigar si los bisfosfonatos, y en concreto el ácido zoledrónico, utilizados en pacientes con cáncer de mama podían tener un efecto preventivo sobre la aparición de metástasis en huesos. Los resultados se han presentado en Chicago y demuestran que pueden reducir el riesgo de recaída que suele manifestarse a nivel óseo. Se incluyeron más de 1.800 pacientes tratadas de forma estándar con quimioterapia y hormonoterapia. Se seleccionó un grupo al azar para recibir ácido zoledrónico con una administración cada seis meses durante cinco años (lo habitual es que se administre mensualmente).
Según el doctor Antonio Llombart, miembro de la Junta Directiva de la SEOM y oncólogo del Hospital Arnau de Vilanova de Lleida, los resultados de este estudio son importantes porque confirman el papel protector de los bifosfonatos sobre la osteoporosis en pacientes con cáncer de mama y alto riesgo de osteoporosis asociada al uso de tratamientos hormonales. “El ácido zoledrónico administrado cada 6 meses ofrece un enorme efecto protector sobre la osteoporosis. Las pacientes no sólo no presentan osteoporosis, sino que mejoran la calidad de su hueso. Además, suponen una barrera al desarrollo de la enfermedad dentro de la matriz ósea, disminuyendo el riesgo en la mujer de desarrollar metástasis”. Este estudio revela que el ácido zoledrónico también disminuye el riesgo de metástasis en otras partes del organismo aparte de en la estructura ósea. “Este es otro fenómeno relevante y coincide con observaciones de laboratorio que apuntan a un mecanismo propio de los bifosfonatos capaz de activar el sistema inmune, que reconocería y combatiría las células tumorales”, comenta el doctor Llombart.
El uso de estos medicamentos no conlleva un aumento de la toxicidad. De hecho, como recuerda el doctor Llombart, se están utilizando a una dosis diferente en mujeres con osteoporosis. “En la paciente no oncológica se administra una vez al año. Las molestias se producen el primer día y son parecidas a las de un cuadro gripal con dolores musculares”. Los datos presentados en ASCO permitirán, según este experto, favorecer el empleo de los bifosfonatos en etapas más precoces de la enfermedad con fines preventivos y para mejorar la densidad ósea.