
La "clave del éxito" de la terapia con bomba de insulina, un dispositivo que permite al paciente diabético administrarse su propia insulina de forma continua, reside que, tanto el enfermo como su equipo médico, cuenten con una "clara la indicación", según la enfermera del Hospital Clínico San Carlos Mercedes Galindo.
"De las 150 bombas que hemos colocado en nuestro servicio, únicamente hemos vivido tres abandonos, todos ellos por una mala indicación", señaló Galindo, especialista en diabetes que participó en el encuentro de especialistas en esta terapia que se celebró en en Barcelona el pasado fin de semana, con la financiación de Roche.
Para la enfermera del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona Justa Úbeda, tener "clara" la indicación es "fundamental" para el equipo médico y para el paciente. "Es curioso que no siempre los pacientes mejor controlados son los más satisfechos", apuntó la especialista en Diabetes, para quien también es importante que el diabético y la educadora "sean honestos y pacten alicientes".
Según destacó la psicóloga clínica del Hospital Clínic de Barcelona Nuria Sánchez Abad, para el éxito de esta técnica es esencial el trabajo en equipo. "Como enfermedad crónica, la diabetes requiere refuerzos positivos y una especial relación terapéutica con enfermería, primer referente emocional del paciente", explicó.
Entre las principales ventajas del tratamiento con bomba, las expertas destacaron la mejora del control glucémico, sobre todo la reducción de hipoglucemias y de la hiperglucemia basal matutina. Además, señalaron que, en la mayoría de casos, los pacientes se acostumbran rápido a llevar las bombas porque es "como llevar gafas".
Otra de las grandes ventajas que ofrece la terapia la encontramos en el terreno de la alimentación, máximo exponente para la bomba. Según la enfermera Mercé Vidal Flor, del Clinic, el dispositivo "permite adaptar la infusión de insulina en función de la digestión y llegar a controlar la absorción de alimentos con diferentes bolos".
La bomba es un dispositivo que permite administrar la insulina de manera continua. Su tamaño es similar al de un móvil y tiene que ser programado por el propio paciente siguiendo siempre los consejos del equipo diabetológico.
La bomba cuenta en su interior con un compartimento destinado a colocar el depósito de insulina, que se rellena de la misma forma que una jeringa convencional. El objetivo del tratamiento es reproducir, lo más fielmente posible, la secreción fisiológica de insulina por el páncreas para lograr en todo momento la normalidad de la glucemia.