El papel activo del farmacéutico y su aportación dentro de un análisis multidisciplinar de la hepatitis C contribuye a mejorar las estrategias para favorecer una respuesta más eficaz del paciente en el tratamiento encaminado a paliar los efectos de esta patología.
Así lo detalló el miembro del servicio de Farmacia del hospital Son Dureta, Pere Ventayol, quien participó recientemente en la III Jornada del Grupo de Trabajo de Hepatopatías Víricas de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria, que contó además con la colaboración de los laboratorios Roche.
La estimación de la incidencia de esta enfermedad tiene una prevalencia que oscila a nivel mundial entre un 0,5 y un 5%, y aunque en Baleares es difícil establecer una proporción del ratio poblacional al que puede afectar, Ventayol subrayó que posiblemente sea del 1% o 2%.
Este experto también incidió en las graves consecuencias que acarrea esta patología a lo largo de los años si no es detectada y sometida a tratamiento, llegando incluso al desarrollo de una cirrosis en un 20% o a la necesidad de acometer un transplante hepático o la generación de un hepatocalcinoma. "Es un final muy duro y de ahí la necesidad de tratar convenientemente al paciente", apostilló.
El objetivo del equipo multidisciplinar es aglutinar a todos los profesionales sanitarios vinculados al tratamiento de esta enfermedad --farmacéuticos, médicos de atención primaria, nutricionistas o psiquiatras-- para actualizar conocimientos y estrategias con los últimos datos en investigación, que puedan trasladarse al "manejo diario de los pacientes" y que supera el servicio "por separado" prestado al enfermo.
Este experto precisó además que el paciente de hepatitis C demanda información relacionada con las consecuencias del tratamiento, por lo que se requiere que los profesionales implicados en el mismo apoyen sus preocupaciones, aspecto en el que consideró "clave" el rol que juega el farmacéutico.
Entre las conclusiones expuestas en su última reunión, Ventayol precisó la conveniencia de monitorizar la carga viral con más frecuencia y cribar a distintos tipos de pacientes según los "respuestas rápidos o lentos" que tengan al tratamiento de la hepatitis C que justificaría un alargamiento o reducción del tratamiento con los "beneficios que ello comporta a los pacientes para evitar efectos secundarios" --como puedan ser síntomas de depresión, insomnio o dolores musculares--.