Y esto es todo, amigos, como dice la frase final de los dibujos animados de la Warner. Cansado de esperar resultados que no se producían ni por asomo, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha decidido cortar por lo sano y romper su vinculación con la Fundación Caubet Cimera. La institución que creó el PP en la pasada legislatura y que constituyó la gran apuesta personal del ex presidente del Govern, Jaume Matas, a la hora de potenciar la investigación en Baleares, ha resultado más una quimera que una Cimera. De hecho, el ‘robaje’, o perdón, queríamos decir el rodaje de la Fundación Cimera ha acabado resultando desolador. La cifra de proyectos de investigación auspiciados desde esta institución ha contenido tantos ceros como la nómina de su máximo responsable, pero con la diferencia de que en esta última, antes de los ceros, hay otros números. En Cimera, en cambio, el balance es de cero sobre cero seguido de otros muchos ceros. Afortunadamente, el CSIC se ha dado cuenta del despropósito y ha decidido dar la oportunidad a otros profesionales que, contrariamente a quien ha tenido en sus manos los destinos de Cimera durante estos últimos años, han demostrado un profundo compromiso con el desarrollo de la investigación en las islas.