Los alcaldes de la comarca del Raiguer se reunieron hace unas pocas fechas para elaborar un catálogo de medidas que, a su juicio, resultan imprescindibles para mejorar el funcionamiento de los centros de salud y los Puntos de Atención Continuada de sus respectivos municipios. La lista de propuestas le fue entregada al correspondiente cargo ejecutivo del Ib-Salut que, según parece, tomó buena nota de las mismas. Ahora bien, ¿qué iniciativas pusieron sobre la mesa los alcaldes? ¿Acaso eran propuestas tan complejas y sofisticadas que solo los cerebros privilegiados podían intuirlas? Pues no, no lo crean. Por ejemplo, entre las alternativas que consensuaron los primeros ediles se hallaba la ampliación de los horarios de los centros de Atención Primaria con el objetivo de restar saturación a la presión asistencial de las áreas de urgencias de los hospitales. ¿Hay que cursar varios doctorados para caer en la cuenta de las positivas consecuencias que acarrearía una medida de estas características? La impresión es que no, sino que basta con aplicar un mínimo sentido común. Sin embargo, el cargo ejecutivo del Ib-Salut no había reparado en ello y tuvieron que ser los alcaldes quienes se lo hicieran ver. Siendo así, no estaría de más que los munícipes reclamaran al cargo en cuestión parte de su sueldo. De hecho, han hecho su trabajo por él.