
La cartera de servicios en psicoterapia
Un gran reto en nuestra red pública de salud mental es definir la cartera de servicios de los tratamientos psicoterapéuticos que actualmente se prestan en las unidades de salud mental y en los hospitales. De entrada, hay que homologar ya, y a todos los niveles, a los psicólogos con el resto de personal facultativo. Hay que acabar con la asimetría retributiva interpsicologos y la Administración debe reconocer a tres psicólogos que desde hace varios años realizan las mismas funciones que sus colegas, aunque no tengan todavía la titulación de psicología clínica. Existe un déficit importante de psicólogos tanto a n nivel hospitalario como ambulatorio, y debe optimizarse la sinergia y la coordinación entre psicólogos y psiquiatras. Considero que sería muy eficaz, necesario y eficiente la creación de la psicóloga de Atención Primaria en constante interacción con los médicos de familia, que deberían de tener la capacidad de resolución y autonomía suficientes para la derivación de determinadas patologías de salud mental muy prevalentes, evitándose así la sobrecarga y la lista de espera que actualmente hay en las unidades de salud mental .Sería deseable que se ejerciera la psicología basada en la evidencia y se eliminara la variabilidad existente entre la practica psicoterapéutica, que debería tener enfoques secuenciales y complementarios. Es clave priorizar los procesos y establecer protocolos con cronogramas limitados.
Vivan los lunes melancólicos
Alguien dijo que la melancolía es un regalo temible, y añadió que ‘¿qué ha de ser sino el telescopio de la verdad? Mis lunes son días propicios para la bajada de biorritmos al sótano, mi serotonina hace huelga y mis ritmos circadianos tienen mas grietas que la capa de ozono. Allá donde voy mi presentismo es peor y más estéril que mi ausencia. Probablemente sea genético y no tenga nada que ver el estrés metereológico, la crisis de los cincuenta, ni el sistema decimal métrico. No mejoran ni en mi tierra turolense, y como todavía no ha aparecido en el deeseemecuatro (la Biblia apócrifa de los psiquiatras americanos) no me puedo etiquetar de enfermo y tomarme la píldora del lunes. Ya no soy ignorante, ni niego mis lunes apocalípticos. Cultivo todo lo presunto. Me siento en paz cósmica, no dejo que ni un átomo de felicidad la nuble. Aprovecho para cuestionarme activamente el presente y ensanchar mi cosmovisión. No existe coartada más perfecta que el lunes melancólico. Afortunadamente solo dura 24 horas y me permite ir tirando toda la semana. No deseche ningún lunes de su vida.Viva mi icono transitorio de melancolía. ¡Qué bien entiendo el martes tras el lunes!
Los MIR y la huelga
Ya están llegando a nuestra sede numerosas nominas con los descuentos efectuados por los días de huelga. Os animo a los que no las habéis traído a que lo hagáis para que podamos cuantificar la cantidad global y devolveros el dinero.
Un grupo en crisis
Vivan las crisis individuales y grupales .Solo los que creen en los reyes magos y están instalados en el pensamiento mágico y omnipotente, se asustan, rechazan o niegan las posibilidades de cambio de una crisis. Las crisis, como la muerte, son hechos comunes y universales. Si se resuelven bien facilitan la integración, el crecimiento y la maduración, evitan la exclusión, disuelven estereotipos y articulan la complementariedad. En una crisis la comunicación debe ser bidireccional y circular sin bucles. Tenemos que ser emisores, pero también receptores. Las dificultades, aún implicando siempre a ambas, pueden ser más significativas en una de las funciones. La función de receptor implica niveles de integración y madurez muy superiores a la función del emisor, que suele alterarse en las formas y en las intensidades. Es siempre mucho más fácil hablar que escuchar, que solo lo hacen unos pocos. Pues eso, hoy más que nunca hace falta una crisis en determinado grupo. Disfruten de ella. ¿Cómo?: aceptándola y compartiéndola.