
La sanidad balear parece un barco viejo en el que cuando se tapa una vía de agua se abre otra y en el que cuando no es por una cosa es por otra, siempre estamos con el agua al cuello y a punto de hundirnos. La huelga de los médicos, promovida por el Sindicato Médico Libre, que parecía que no tenía solución porque iba a costar 30 millones de euros (según el conseller y el gerente del Ib-Salut), se ha solucionado con poco más de ocho, solo dos más de los que ofrecía al principio el Ib-Salut. ¿Para esto ha habido que soportar una huelga? ¿No podía el Ib-Salut haber tenido un poco más de cintura y habernos ahorrado a los pacientes tanto disgusto?
Y justo se acaba con el follón de las guardias, origen de la huelga de médicos, cuando éstos pasan página y vienen otros sindicatos recuerdan que el proceso de carrera profesional todavía está en tela de juicio y que no admitirán rebajas. Y ya tenemos otro conflicto montado. Se cierran los tratos con el SML –con el consiguiente enfado de otros sindicatos que se sienten ninguneado –y esos otros sindicatos desatan otro conflicto.
Alguien en el Ib-Salut o en la Conselleria no tiene ni idea de diplomacia.
Y eso por no hablar de las listas de espera quirúrgicas que el Pacte ha disparado (¿tan difícil era seguir haciendo lo que hacía la anterior administración?) Y que se dispararán más cuando se cumpla al cien por cien ese absurdo proyecto de cerrar los quirófanos del Hospital General. No vale la excusa de que se han abierto nuevos hospitales o de que han terminado las obras que se hacían en otros. La presión asistencial se ha elevado a la enésima potencia porque la población se ha disparado en los últimos años. Y por eso no se puede despreciar ningún recurso. De lo contrario, el barco se hundirá. Ytodos nosotros dentro. (Menos esos altos cargos del Pacte que frecuentan las clínicas privadas).