Una roca es un obstáculo. Entorpece caminos y bloquea las comunicaciones. Es, por tanto, todo un peligro una roca humana. Al parecer hay un servicio en Son Llàtzer compuesto por magníficos profesionales que sufren un alto desgaste laboral. El causante es el modus operandi de cierto jefe intermedio que rayaría en el temido y penalizado acoso psicológico. Están reuniendo pruebas dispuestos a llevarlo al ámbito jurídico. Esperamos que la sangre no llegue al río y que instancias superiores detecten y pongan límites a semejantes practicas. Un hospital como Son Llàtzer no se lo merece ni debe permitir semejante abuso. Confiemos en que pronto ese jefecillo se dé por aludido y corrija radicalmente su forma de actuar, y se le quite el ‘mal de panxa’, por el bien de todos.