Cuando Jim Garrison investigaba, allá a finales de los años 60, el asesinato de John Fitzgerald Kennedy, se fijó una metodología de trabajo claramente definida. La idea era analizar con detenimiento el rumor que habían emprendido la política y la economía de Estados Unidos tras el magnicidio y preguntarse, a continuación, quién o quienes habían salido ganando con la desaparición de JFK. Pues bien, en el caso de la sanidad balear la metodología de Garrison continúa plenamente vigente. Los fieles lectores de Salut i Força recordarán que esta publicación lleva más de cuatro años denunciando que en la Conselleria de Salut existen ‘topos’, o lo que en la terminología de la guerra fría denominaríamos ‘agentes dobles’. Al igual que las meigas, sabíamos que existían, a pesar de que resultara difícil identificarlos. Ahora, en cambio, cuatro años después y con una nueva dirección política al frente de la Conselleria, el procedimiento de Garrison hace posible determinar quiénes se han dedicado de manera pertinaz a ejercer de consumados y en algunos casos eficaces ‘topos’. Basta con dar una ojeada a la lista de altos cargos de la Conselleria antes y después de las elecciones de mayo de 2007. Si lo hacen, observarán que algunos nombres y apellidos son exactamente los mismos, y ello no obedece a la circunstancia de que se trate de personas que, casualmente, se llamen igual, sino a que son, de hecho, los mismos individuos. ¿Quién ha salido ganando con el cambio de poder en la Conselleria de Salut? ¿Quién ha mantenido su cargo, sus prebendas, su cercanía a las altas esferas? Resolver estos interrogantes constituye el secreto decisivo para identificar y desenmarcar a los contumaces ‘topos’.