
Que triste y agridulce es una huelga de médicos. En nuestra formación, que dura toda la vida, no aparece metodología de la huelga medica. Sabemos que la mayor parte de nuestros pacientes nos apoyan y la entienden. ¿Por qué?. Porque confían en nosotros, les vemos cada día y nos hacemos cargo de su sufrimiento y el de sus familias. Conclusión: somos la profesión más valorada y, desgraciada e injustamente, la menos reconocida por la secta gerencia (SG). La participación en esta huelga ha sido masiva a nivel interinsular, a pesar del ‘lifting’ de la SG, más empeñada en vencer al Sindicato Médico que a gestionar eficazmente el conflicto. Negociamos con interlocutores (uno de ellos, un magnifico gestor) que no saben lo que es la medicina práctica, que nunca han disfrutado de aliviar, cuidar o curar a un paciente. De ahí su posicionamiento y sus estrategias. Para ellos, los pacientes son números. Defienden la medicina publica de boquilla. En el fondo, les encanta derivar pacientes a la magnifica medicina privada, pero desconocemos cómo lo hacen, quiénes lo hacen, dónde lo hacen y, sobre todo, a qué precio lo hacen. Su incongruencia es mayúscula. Muchos medicos AP recuerdan el abuso y el maltrato que han padecido, y sufren todavía (menos de cinco minutos: los TSI no aumentan desde 1999). Muchos han rescatado su memoria histórica y no se fían un pelo de algún que otro interlocutor de la Administración.
Gracias a los MIR., qué gran lección la suya, a los interinos, a los especialistas de todos los hospitales y a los médicos de APque han apoyado, y que lo seguirán haciendo, esta lucha fundamentada en que la dignidad del médico no es negociable. La SG ha puesto en marcha todas las estrategias posibles para bloquear la huelga: a través de mandos de alcalde han manipulado, han intentado disuadir y han intentado sugerir de forma implícita a médicos en situaciones de vulnerabilidad. Apesar de eso, la huelga ha triunfado. ¿Qué Administración tenemos que nos obliga a convocar la primera huelga médica autonómica desde 1995? ¿Qué Administración tenemos que no valora las condiciones poco éticas en las que desarrollamos nuestro trabajo? Les da igual cómo se ven a los pacientes, cuánto tiempo tenemos para hacerlo, y la calidad asistencial. Somos los médicos los que tenemos que luchar por identificar nuestro trabajo. Aellos les da igual. No ven a pacientes. Solo entienden de números, maquinaria y ordenadores.
Gracias también a esos compañeros que no van a la huelga, a los que hacen peonadas, a los que se justifican con excusas y malabarismos mentales. Gracias a esos jefes de servicio que disuaden y persuaden a sus interinos. Para ellos es el reino de los cielos. Ahora todos sabemos en qué lado estamos. Ahora sabemos que la tribu humana es compleja, contradictoria, incongruente, vulnerable, insolidaria y egoísta. Ahora ya sabemos por qué los médicos hemos sido maltratados y proletarizados. Algunos ya no lo consentimos, pero otros todavía siguen haciéndolo. La historia se repite de nuevo: del sacrificio de unos se aprovechan todos. Una comadrona gana cuarenta euros por cada hora de guardia, y un ginecólogo 19. ¡Qué gran oportunidad están perdiendo los que no hacen huelga para rescatarse, para no quemarse, para solidarizarse y para sentirse vivos en este duro quehacer que es vivir y trabajar con dignidad. Todavía pueden replanteárselo. Les recuerdo que ser medico es conjugar vocación ética, ciencia y, sobre todo, conciencia. Ánimo coleegas. Todavía existe el ‘todavía’
La manifestación
Una imagen vale más que mil palabras. El cerebro humano fija más las diapositivas que las epístolas que los dirigentes del Ib-Salut remiten a los médicos. La concentración fue total. Atope de MIR’s, interinos, especialistas y, sobre todo, los viejos roqueros de la AP. El doctor Thomàs, por fin, se reencontró con sus colegas y su dopamina se disparó. Su ambivalencia se hizo patente: ¿actuó como político o como medico? Se emocionó, o eso me imagino al menos, cuando sus colegas al unísono les pedíamos ‘Thomàs baja y ponte la bata’. Su sentido de pertenencia se intensificó. Probablemente se puso la bata en su megadespacho y envidió no poder estar abajo con todos nosotros, compartiendo nuestra unión y solidaridad. No se preocupe, doctor Thomàs: podrá unirse a nosotros el día 7 de mayo, pero en otro escenario, donde la brisa del mar hará más cómoda la concentración.
Las cifras del Ib-Salut
Hay que reconocer que la SG domina a la perfección el arte de ‘jibarizar’ el número de médicos que siguen la huelga. ¡Qué grandes cirujanos estéticos y plásticos se ha perdido la medicina! Es lo único que saben hacer bien, porque desde luego llevan un año que no dan pie con bola. ¿Qué parte del cerebro gerencial no tolera la dimensión real de la dura realidad de la huelga? ¿Qué complejo de liliputiense atenaza su mente? ¿Qué conflicto arrastran desde su infancia que les hace acomplejarse ante una realidad que niegan? Son expertos en el maquillaje. Sólo valoran la dimensión cuantitativa, y excluyen lo que es mucho más importante, que es la dimensión real de la huelga. Qué duro les resulta la contundencia del aumento de la lista de espera que continuamente están metamorfoseando. ¿Qué ordenador emplean (cuatro mil millones de las antiguas pesetas en gasto informático) qué solo maximalizan el gasto de retribuir a los médicos como se merecen? La hora extraordinaria, a once euros menos que la ordinaria. ¿Ocurre algo parecido en algún otro colectivo? Queremos visibilidad y transparencia en la compulsión del gasto informático, mucho más importante que el gasto farmacéutico.
¿Quién?¿Por qué?¿Para qué?¿Dónde?¿A qué multinacional compran?¿Son innovaciones? ¿Por qué cambian el sistema informático de Son Dureta? ¿Es homogénea la gestión informática en todos los hospitales y en Atención Primaria? ¿Quién controla estos gastos? ¿Quién elige a los proveedores y por qué? Son preguntas que no sabemos responder. Solo sabemos que priorizan el gasto informático sobre el capital humano. Prometemos hacer un seguimiento meticuloso de todo el proceso. 23 millones para maquinaria este año, y ocho millones para dignificar la profesión médica. Sospecho que van a sustituir a los médicos por ordenadores y robots. Ahora bien, van a tener que hacer un esfuerzo pedagógico tremendo para que los ciudadanos de nuestras islas lo puedan entender. Estoy seguro de que los pacientes y nosotros nos opondremos frontalmente. Esa es la razón fundamental de la huelga: mantener la calidad y la calidez asistencial.