En cualquier caso, Salut i Força no solo molesta a ‘panxeta’. Nuestro catálogo particular de detractores va mucho más allá, y abarca a importantes cargos de la Administración sanitaria. ¿Cómo, si no, se explican las dificultades que desde los centros adscritos al Ib-Salut se ponen para que nuestra publicación pueda ser repartida en los hospitales? No es la primera vez, y nos tememos que tampoco será la última, en que se nos ha avisado de las ‘órdenes directas’ procedentes de las plantas nobles, indicando que los ejemplares de Salut i Força sean tirados a la basura. Y ahí no se acaba todo. Con motivo de la elaboración del reportaje sobre el cierre de los quirófanos del Hospital General, que apareció en nuestro anterior número, los redactores de Salut i Força no pudieron sacar fotografías del centro porque así se decidió desde la dirección de Gesma. “¿Democracia? ¿Qué es eso?”, deben preguntarse desde los despachos de los jerifaltes de Gesma. “Ah, sí. Democracia es todo aquello que habla bien de nosotros”, será probablemente la respuesta que se darán a si mismos.