Salut i Força

Primer periódico de divulgación sanitaria independiente de las Islas Baleares

Prosas lazarianas

Prosas lazarianas
Miguel Lázaro
El doctor House

Quién no ha visto al incontinente y cínico doctor House alguna vez en su vida? ¿Se imaginan a un doctor House ‘a la mallorquina’ en Son Dureza o en cualquier centro de salud? A mí el personaje me despierta cierta ambivalencia: no falla ni un diagnostico, pero humilla y es un perverso en las relaciones interpersonales. Es un cínico ‘top 10’ que supera al famoso Diógenes, que como saben no podía no decir la verdad y ello realmente le hacia ser insoportable. Ya saben que cuando fue interpelado por un funcionario le dijo: “Si aceptaras la autoridad del rey no te verías obligado a comer lentejas”. Y él respondió: “Si comieras lentejas no te verías obligado a aceptar la autoridad del rey”. ¡Toma valor y valores!.House exhibe su cinismo y su narcisismo de forma natural y al parecer sin un solo sentimiento de culpa. No falla en sus diagnósticos, utiliza la palabra no para curar ni tranquilizar, y la relacion medico-paciente le suena a filosofía cuántica con unas gotas de alquimia. No se le pasa ni un síndrome ni ninguna patología exótica, pero probablemente fracasaría en cualquier centro de salud, donde la patología no es tan elitista. Es un Sherlock Holmes de la medicina, pero sin el doctor Watson al lado. Abduce, ya que no deduce ni induce. Pero es un medico quemado, tiene un ‘burnout’ de libro, y eso que no cobra el salario del Ib-Salut. Todos tenemos un House dentro de nosotros. La tarea medica es dura y a veces ingrata, aunque nos gratifique. Solo los médicos gerentes están a salvo de ser House, y por eso nos envidian.

La secta gerencial (síntesis de un articulo aparecido recientemente en una revista medica)

Con la llegada de gerentes con carnet, en los años 80, la participación de los médicos en la gestión de los centros sanitarios ha sido casi nula. En los últimos 20 ó 25 años, el régimen gerencial impuesto por la casta gerencial ha minado progresivamente el profesionalismo médico y ha politizado de forma creciente las decisiones estratégicas a los centros sanitarios. Han desarrollado de forma preferente burocracias político sanitarias en beneficio propio. Cómo se concierta con las clínicas privadas, quién decide las inversiones tecnológicas y por qué y cómo son nombrados los jefes de servicio o coordinadores son algunas de las cuestiones a aclarar. Por qué existe una gran discriminación en las famosas peonadas en un mismo hospital o entre diferentes hospitales es un misterio. Cómo se controla la lista de espera y quien decide y porque las derivaciones a la privada es otra incógnita. El medico no es negociable y la única forma que tiene la mediocracia gerencial de saberlo es, desgraciadamente, como sucede ahora en Baleares, la huelga, que está en ‘stand-by’. La buena gestión no es portadora ‘per se’ de ningún valor mas allá de la famosa eficiencia (obsesión monotemática y mononeural de la secta).Es mucho mas importante el conocimiento, la ética y las habilidades en la relacion medico-paciente, aspectos intangibles y cualitativos claves en el quehacer medico. Es penoso observar cómo buenos médicos que no paraban de reivindicar, cuando les nombran algún cargo son poseídos por la secta y renuncian a su criterio abrazando otros postulados que antes rechazaban. Alguno de ellos no recuerda cuando tuvo que hacer guardias en un hospital para generarse los suficientes recursos económicos para poder manejar mejor la economía familiar. Los compadezco: no tienen memoria y no saben que todo es efímero y transitorio.

Las relaciones humanas

La familia nunca estuvo llena de gente conocida; solo fue el lugar en el que comenzamos a conocer gente. Estamos ansiosos por apuntalar un mundo sensato con objetos hiperfamiliares, pero las reglas siempre están hechas para un futuro que nunca puede conocerse. Vivir según las reglas es otra manera de esperar que el futuro sea como el pasado. Construyamos nuestras vidas intentando que siempre haya alguien que nos pueda soportar. De nuestros malestares podemos inferir nuestros ideales. Y recordemos siempre que humillar a alguien es una forma de maligna de okupar y seguir okupando, un lugar en la mente de alguien. Es muy importante reducir la humillación y encontrar alternativas al sadomasoquismo como modelo para las relaciones humanas. Como dice un guru famoso, “no critiques a nadie sin haber andado 25.000 kilómetros en sus zapatos “.

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