La entrada en funcionamiento del nuevo hospital Mateu Orfila ha reducido notablemente el número de intervenciones de traumatología que las clínicas privadas de Menorca realizan por cuenta de la sanidad pública. Concretamente, el pasado año se derivaron 161 operaciones de este tipo para dar cumplimiento al decreto de garantía de demora, que obliga al Ib-Salut a costear la intervención en centros privados de los pacientes que no pueden ser operados en el hospital en un plazo máximo de tres meses. El 80 por ciento de la actividad concertada se concentró en el primer semestre del año, cuando se practicaron 130 de las 161 intervenciones contabilizadas. Las 31 restantes tuvieron lugar a partir de julio, cuando el nuevo hospital ya estaba en marcha. Esta tendencia se hará extensiva en los próximos meses a las restantes operaciones quirúrgicas, tal como indicó el gerente del Ib-Salut en Menorca, Antoni Gómez Arbona. En su opinión, “todo lo que pueda ser asumido por el hospital no debe llevarse a cabo fuera de sus instalaciones”.
De esta manera, los conciertos sanitarios, que tanta importancia adquirieron en la pasada legislatura, tendrán un peso de cada vez menor en Menorca en cuanto a intervenciones quirúrgicas se refiere. En cambio, no seguirán el mismo camino de momento las pruebas diagnósticas, que en el caso concreto de Ciutadella se seguirán llevando a cabo en la Clínica Juaneda Menorca para no incrementar en exceso las listas de espera existentes para la realización de TACs, mamografías y ecografías.
El pasado año, el Ib-Salut gastó casi un millón de euros en concertar con las clínicas privadas la atención que no puede cubrir en Menorca. La cuantía de los conciertos sanitarios se ha duplicado a lo largo de los últimos cuatro ejercicios. Mientras en 2003 se pagaban 180.000 euros anuales a la Clínica Menorca, propiedad de Juaneda, para la realización de pruebas, operaciones y sesiones de diàlisis, y otros 200.000 al Centre de Medicina Avançada, en la actualidad la cifra se ha incrementado considerablemente.