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Recuerdos de un hospital

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Recuerdos de un hospital
Joan Carles March. Profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública.

Hace unos días, el Gobierno de Baleares planteó entre otras medidas el cierre del Hospital General y del Hospital Joan March.

Y la verdad es que para alguien que ha pasado un tiempo, en el rotatorio de mi carrera y posteriormente en una estancia en el Servicio de Pediatría en dicho Hospital, le llena de tristeza.

Mis recuerdos son muchos, ya que durante más de dos años iba intermitentemente pasando por el Hospital.

Recuerdo las visitas en planta y en consultas externas cuando estaba en Pediatría; recuerdo muchos de los profesionales que trabajaban en él; recuerdo especialmente a algunos de los médicos con los que he coincidido posteriormente en otros hospitales; recuerdo las interconsultas por el hospital o la presencia en lo partos de alto riesgo; recuerdo la compañía en las guardias de un grupo de en se momento “jóvenes médicos”

Posteriormente mi relación ha estado ligada a algunos profesionales del hospital como Paco, Joan, Lluís, Emilia o María en un intento de aportar desde mi posición, algunas ayudas a la mejora de la gestión de los profesionales de dichos hospital. Todo lo que me contaron y de lo que hablamos, me acercó a principios de los años 80 cuando estuve en el Hospital.

En las ocasiones que me acerqué a él últimamente, pude observar los cambios que habían ayudado a modernizar el hospital y también pude hablar con personas que tuvieron un papel destacado en el mismo.

Del Joan March, hospital que conozco menos, todas las referencias que me llegaron, siempre eran entrañables.

La memoria del Hospital

El Hospital General fue fundado en el año 1456. El Padre Catany lo llamó Hospital General de l'Anunciació de la Verge Nostra Senyora.

Joan Riera explicaba en Diario de Mallorca que “El 1 de octubre se cumplen 550 años de su muerte, es el tiempo que le ha sobrevivido el hospital que fundó.

El franciscano recibió el encargo de unificar los siete que desde poco después de la conquista se abrieron en Palma. Existían el de Santa Eulàlia; el de Sant Llàtzer, que atendía a los leprosos; el de Santa Catalina; el dels Rossos; el de Sant Andreu... La creación del General fue una decisión tomada en 1456 por Alfons el Magnànim.

Catany se convirtió en la mano ejecutora. Poco después se acordó la ubicación. Cerca de las murallas y en un alto para recibir los aires saludables. Las aportaciones de las familias más pudientes fueron imprescindibles para levantar el edificio sanitario y el templo. En aquella época resultaba impensable separar la cura de las almas de la de los cuerpos.

A lo largo de sus más de 500 años de historia ha servido a la salud de la capital. Durante años, su historia estuvo ligada a la del Teatre Principal, los beneficios de los espectáculos ayudaban al sostenimiento del General. El Crist de la Sang también financiaba a la Diputación, ahora al Consell, ya que las limosnas recogidas se repartían con el obispado”.

Hacerlo bien y hacerlo saber

Pero si es importante recordar la historia, es relevante plantear el futuro. Yel futuro debe ir ligado, en mi modesta opinión, a la información y la comunicación desde el primer momento que se plantea una situación, a la participación de los profesionales en las medidas a tomar y en la manera que se cuenta.

Y todo ello, porque EL SILENCIO NO ES RENTABLE, mejor dicho, el silencio da que hablar. Y sin duda es necesario, y más en situaciones de crisis, coger las riendas, contar las cosas, explicarlas, valorar ventajas e inconvenientes, plantear las alternativas existentes y explicar a cada uno como le va afectar la nueva situación. HACERLO BIEN y HACERLO SABER.

Y por tanto ello implica contestar a algunas preguntas que los profesionales y ciudadnos tienen:¿es necesario el cierre?, ¿había alguna alternativa al cierre de los dos hospitales?, si se plantea abrir como sociosanitario Son Dureta, ¿no era mejor contarlo desde esa perspectiva?, ¿se puede reconvertir el hospital hacia otras funciones como centro de salud o como oficinas de la Conselleria de Salut que le permita mantener su relación con salud que planteó el Pare Catany?, ¿qué pasa con las inversiones realizadas en los dos hospitales a cerrar?, ¿se podrá reutilizar?, si hoy en día se ve la necesidad imperiosa de impulsar un espacio sociosanitario ¿por qué se quita parte de él? ¿qué va a pasar con el Plan Sociosanitario? ¿Qué va a pasar con las unidades del General y del Joan March de cuidados paliativos o la de atención a enfermos mayores con pluripatología crónica, o la de oncogeriatría, o….?, ¿qué va a pasar con sus trabajadores?

Lo sociosanitario

Es necesario plantear la opción del cierre de los 2 hospitales también en el marco de la atención sociosanitaria. La situación de la población mayor en España ha cambiado obviamente, por la evolución demográfica, la situación económica, el perfil de los mayores y las características sociales y familiares del entorno.

Ello ha hecho que paulatinamente los problemas tengan que irse resolviendo desde una perspectiva muy diversa y variada. Nace así la consideración de que son muchas caras las que deben participar en los temas relacionados con las personas mayores, y muy concretamente en lo “sociosanitario”, como contexto de referencia para la resolución de algunos de los principales problemas que los mayores tienen, ya que muchos de los problemas tienen, al menos, una doble vertiente social y sanitaria, que debe ser tenida en cuenta conjuntamente a la hora de la resolución de los problemas. La demanda sociosanitaria es pues una realidad. Y esta realidad no es lógicamente ajena al mundo de la norma y debe estar presente a la hora de formalizar un acercamiento a esta realidad que debe tener en la coordinación y actuación al mismo tiempo sobre una misma persona y desde distintas áreas o campos, el eje principal.

Se eleva a categoría principal el abordaje global de los problemas de la dependencia.

Crisis, hospitales, sociosanitario... personas

Leía en Diario de Mallorca que “Fray Bartomeu Catany se removerá en su tumba de la capilla de la Sang cuando vea que su obra desaparece”. Yme gustaría terminar con algunas reflexiones ante la situaciones de crisis: actuar y COMUNICAR.

Y es necesario hacerlo con cirugía fina de buen cirujano y no con poda de quien no sabe o no conoce el arte de podar. Y antes de operar, es fundamental informar al enfermo, que la toma de de decisiones sea previamente informada con claridad y sencillez, que los primeros mensajes que reciban los profesionales y ciudadanos estén preparados y sean creíbles.

Que quienes informan tengan credibilidad y lo hagan con coherencia. Que haya continuidad en la información que reciben las personas. Que los mensajes tengan contenido y no “humo”.

En definitiva, trasparencia, información, comunicación y participación como ingredientes básicos para unos servicios con calidad.

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